Homilía para el Domingo de Ramos - Año A - Mt. 21:1-11
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Jesús y sus discipulos se acercaron a Jerusalen. Y vinieron a Bethfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discipulos. «Id a la aldea que está en frente de vosotros, y luego, hallareis una asna que está atada, y un pollino con ella; desatadla y traedmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: "El Señor los necesita y luego os los enviará." » Todo esto aconteció, para que se cumpliese lo dicho por el Profeta cuando dijo: "Decid a la hija de Sion: He aqui, tu Rey viene a tí, manso y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga." (Zacarías 9:9)
 
" Y los discipulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. Y trajeron el asna y el pollino, los cubrieron con sus mantos, y Jesús se montó encima. Entonces, la multitud que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los arboles y las tendían en el camino. Y la gente que iba adelante, y la que iba detrás clamaba: «Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»
 
" Cuando Él entró en Jerusalen, toda la ciudad se conmovió, diciendo: «Quien es este?» Y la gente decía: «Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Jesús y sus discipulos se acercaron a Jerusalen. "
 
Jesús se acerca a Jerusalen con sus discipulos. Pues el tiempo había llegado: era la hora de la gloria y de la ignominia! De la gloria primero; de la ignominia después. Jesús va primero a ser aclamado por la multitud, pudieramos decir: Una multitud en delirio. Enseguida, Jesús seria abuchado, silbado, abofeteado, definitivamente rechazado por ellos mismos, los que primero le habían aclamado. Paradoxal? No del todo...
 
Miremos lo que pasa ordinariamente, hoy, sobretodo en Europa, donde las iglesias son poco frecuentadas, o se transforman en monumentos culturales. ¿Que pasa? Hemos sido bautizados, hemos hecho la primera Comunión, algunas veces también hemos sido confirmados, y nada más, salvo tal vez en algunos casos el matrimonio, para que no vivamos en concubinato...
 
Esto es lo que pasa! Aclamamos a Jesús durante un pequeño tiempo, y despues nada... Oramos un poco, y luego nos olvidamos de todo... Esto se repite así de siglo en siglo, pues no es solo hoy que esto sucede. Jesús nos ha advertido en muchas ocaciones: "Muchos son llamados, mas pocos los escogidos." (Mt. 22:14) Esto es válido para todas las edades, todas las generaciónes, hoy, como ayer, o en el mañana...
 
" Y vinieron a Bethfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discipulos. «Id a la aldea que está en frente de vosotros, y luego, hallareis una asna que está atada, y un pollino con ella; desatadla y traedmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: "El Señor los necesita y luego os los enviará." » Todo esto aconteció, para que se cumpliese lo dicho por el Profeta cuando dijo: "Decid a la hija de Sion: He aqui, tu Rey viene a tí, manso y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga." (Zacarías 9:9) "
 
Jesús va entrar a Jerusalen como un Rey, como el Gran Rey del Universo! Pero esta entrada real, triunfal es un signo que Jesús nos dá: Se trata de un signo unico, que no se repetirá, y que no habrá sido preparado con larga anticipación, en fin, un signo profético, un anuncio que viene del Espíritu de Dios! Se trata finalmente de un signo que anuncia y realiza ya, de una cierta manera, el Retorno de Cristo al fin de los tiempos.
 
Podemos así entrever, lo que el Señor espera de nosotros: que queramos a prepararnos para su Regreso en Gloria. Pues estamos todos invitados a preparar este evento unico. Nosotros decimos en efecto, cada Domingo, en el Credo: "Yo espero la resurreccin de los muertos." Nosotros esperamos la Resurrección de los muertos! Como? Cumpliendo precisamente lo que Jesús ha ordenado hacer a sus discipulos...
 
" Y los discipulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. "
 
Que es lo que tenemos que hacer? Hacer reinar el orden: Eso simplemente. Así, Jesús dijo a sus discipulos: "Si alguien os dijere algo, decid: «El Señor los necesita.»" Los discipulos debían por lo tanto, estar listos a hacer respetar la orden del Señor que ellos mismos recibieron. Esta es la única cosa que ellos tienen que cumplir... Es lo único que permitirá preparar su entrada triunfal en Jerusalen...
 
Cuando el orden consigue una cierta perfección, entonces, es la paz que reina. Pues la paz, es la "tranquillitas ordinis", la tranquilidad del orden. Y cuando el hombre entra en la Jerusalen celeste, el está por siémpre en la Paz de Dios! Para anunciar su regreso a la tierra, por su entrada triunfal en Jerusalen, Jesús quizo un signo de Paz! "Cuando los hombres dirán: «Paz y seguridad»..." (1 Thess. 5:3)
 
" Y trajeron el asna y el pollino, los cubrieron con sus mantos, y Jesús se montó encima. Entonces, la multitud que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los arboles y las tendían en el camino. Y la gente que iba adelante, y la que iba detrás clamaba: «Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» "
 
Es magnifico, es triunfal, es majestuoso, mas simple y humilde a la vez! Pues Jesús sigue siendo quien es: El Salvador de los hombres, el Santo por excelencia, el modelo de todas las virtudes! Jesús es honrado como un rey, como el Hijo de David! Y Él lo merece. La ruta es alfombrado de ramas y de vestiduras! Nada es demasiado bello para el Señor! Y será lo mismo para la celebración de la primera Eucaristía: la sala estará bella y bien decorada (cf. Lc. 22:12).
 
Mas no olvidemos todos ellos que están ahí presentes. Mas que las decoraciónes y los vestidos, en todas las clases, desparramados aquí y allá en el momento en que pasaba el Señor, son los corazones y los espíritus que hacen Jesús alegre en ese momento de gloria! Notablemente, la Madre de Jesús está ahí... Sigamosla, imitandola: En el curso de esta Eucaristía, aclamemos a Jesús en nuestro corazón!
 
Cuando llegue el momento de la Grande Oración Eucaristica, pensemos en Jesús que entra en Jerusalen y digamos todos en un solo corazón: "Bendito sea el que viene en el nombre del Señor! Hosanna en lo alto de los Cielos!"