Homilía para el sexto Domingo de Pascua - Año A - Jn. 14:15-21
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Jesús decía a sus discípulos: «Si vosotros me amais, vosotros obserbareis mis mandamientos. Y Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que esté eternamente entre vosotros. El Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir, porque el no lo vé ni le conoce. Mas vosotros, le conoceis porque Él vive con vosotros, y estará en vosotros.
 
" «No os abandonaré ni os dejaré huerfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; mas vosotros, vosotros me vereis de nuevo, porque Yo vivo, vosotros también vivireis. Ese día, vosotros conocereis que Yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y Yo en vosotros.
 
" «El que tiene mis mandamientos y que los guarda, ese es el que me ama. Será amado de mi Padre, y Yo le amaré; y me manifestaré a Él.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Jesús decía a sus discípulos: «Si vosotros me amais, vosotros obserbareis mis mandamientos. Y Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que esté eternamente entre vosotros. El Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir, porque el no lo vé ni le conoce. Mas vosotros, le conoceis porque Él vive con vosotros, y estará en vosotros.» "
 
Estas palabras de Jesús habladas en la tarde del Jueves Santo nos recuerdan otras palabras, pronunciadas por Jesús en la sinagoga de Cafarnaun: "El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él." (Jn. 6:56) Y ellas fueron seguidas inmediatamente por estas: "Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí." (Jn. 6:57)
 
En la tarde del Jueves Santo, Jesús instituyo el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre: la Eucaristía. Al mismo tiempo, el instruyo a sus discípulos concerniente a la acción del Espíritu Santo. Porque los dos están ligados: la Eucaristía y el Espíritu Santo van juntos. Curiosamente, sin embargo, el sexto capitulo de San Juan, el cual contiene el discurso de Jesús en Cafarnaun, no dice ninguna palabra acerca del Espíritu Santo. De hecho, esto es solo una aparición. Jesús provee la explicación de esto en el discurso después de la Ultima Cena: de hecho, el llama al Espíritu Santo "un otro Paráclito" (Jn. 14:16). Porque Jesús mismo es el primer Paráclito!
 
Estemos claros: no hay dos Espíritus Santos. Pero hay dos Paráclitos, esto es, dos divinas personas quienes ejercen para el hombre una acción similar, de estar cuidándolos y protegiéndolos del demonio, del mundo y de si mismo.
 
Jesús actuó como Paráclito a lo largo de su vida en la tierra. El Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés para permanecer siempre con la Iglesia y con todos los hombres de buena voluntad, cuidando sobre cada uno como "otro Paráclito". Para que no haya interrupción en esta acción del Paráclito entre la Ascensión de Jesús y la venida del Espíritu Santo en el día del Pentecostés, nosotros podemos decir también que Maria, quien cuidaba a Jesús durante su vida en la tierra, y quien asiste la Iglesia desde su nacimiento en Pentecostés, ejerció un rol completamente maternal, similar al del Paráclito, para los Apóstoles durante los 10 días que separaron la Ascensión del Pentecostés: "Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de Maria, la madre de Jesús." (Hechos 1:14)
 
Con la venida del Espíritu Santo en el día del Pentecostés, los Apóstoles y aquellos que fueron ordenados sacerdotes empezaron a celebrar la Eucaristía, o "la partida del Pan" (Hechos 2:42). Durante la comunión Eucarística, los Apóstoles, los cristianos creyentes, y todos nosotros quienes recibimos en nosotros el Pan de Vida, están en comunión con el Paráclito, el Primer Paráclito, quien nos cuida y nos descansamos en el. Jesús Eucaristía viene a morar en nosotros, y nosotros moramos en el: "El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él." (Jn. 6:56)
 
Una vez que el sacramento de la Eucaristía esta consumido completamente, el cual toma acerca de diez o quince minutos, no esta mas Jesús en nosotros? Bajo la forma Eucarística, nosotros debemos decir no. Pero, como la Ascensión es seguida del Pentecostés, de la misma manera, después del primer Paráclito, Jesús, viene el segundo, el Espíritu Santo, en la medida, por supuesto, que el primer Paráclito fue bien recibido...
 
" «Él os dará otro Consolador, para que esté eternamente entre vosotros.» "
 
El Espíritu Santo, el otro Paráclito, permanece en nosotros, a través de la Comunión Eucarística: el descansa en nosotros, en la medida que nosotros descansamos en el, a través de la fe, esperanza y caridad. Como nosotros necesitamos también descansar, no en Dios, pero si en nosotros mismos, o mejor dicho, en nuestra cama, cada noche, esta presencia del Espíritu Santo, esta reposando en nosotros del este "otro Paráclito" deja de estar presente en nuestra conciencia. Porque, como todos sabemos, dormir significa perder voluntariamente la conciencia, por necesidad.
 
Pero, estemos tranquilos: cuando nosotros despertamos, el Espíritu Santo esta aún ahí, en nosotros, a menos que nosotros lo hayamos ofendido con un pecado grave. Sin embargo, esta presencia del Paráclito se nos escapa en parte, y esto es solo a través de la comunión de un nuevo día que nosotros otra vez, de cierta manera, tocaremos esta presencia! "Nuestro Padre, nos da este día nuestro pan diario!"
 
Que la Santísima Virgen Maria sea nuestra Mediatrix ante su Hijo, el primer Paráclito, el que lleva el Espíritu Santo, para la Gloria de Dios Padre!