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Homilía para el
Cuarto Domingo del Año - Año A - Mt 5:1-12
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
"Viendo la multitud,
Jesús subió al monte. Se sentó, y vinieron a
Él sus discipulos. Y abriendo su boca les enseñaba
diciendo:
«Bienaventurados, los
pobres de corazón: porque de ellos es el Reino de los Cielos!
Bienaventurados, los
mansos: Ellos poseerán la tierra!
Bienaventurados, los que
lloran: Porque ellos serán consolados!
Bienaventurados, los que
tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados!
Bienaventurados, los
misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia!
Bienaventurados, los de
corazón puro: porque ellos verán a Dios!
Bienaventurados, los
pacificos: porque ellos serán llamados hijos de Dios!
Bienaventurados, los que
padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es
el Reino de los Cielos!
Bienaventurados, sereis
vosotros cuando por mi causa os vituperen y os persigan y digan toda
clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque
vuestro galardón es grande en los Cielos porque así
persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros!» "
Homilía:
" Viendo la multitud,
Jesús subió al monte. Se sentó, y vinieron a
Él sus discipulos. "
Nosotros nunca nos cansamos
de escuchar este evangelio. Cada año, en el día de Todos
los Santos, nosotros lo escuchamos proclamar. Hoy, en el cuarto Domingo
del año, nosotros lo escuchamos otra vez! Que benditos somos!
Felices son ustedes, todos ustedes quienes lo escuchan hoy! Porque este
es el evangelio de las Bienaventuranzas!
Jesús subió a
la montaña. Esta montaña, a la que llamamos hoy la
Montaña de las Bienaventuranzas, no esta lejos de Cafarnaum.
Jesús está sentado y sus discípulos lo acedian
para escucharlo hablar, para escucharle, la Palabra de Dios.
Jesús dirá pronto: "Todo lo que me dé el Padre
vendrá a mí." (Jn 6:37) Porque la Palabra de Dios tiene
poder (cf. Hb. 4:12), la omnipotencia de Dios, el poder del Amor de
Dios, el cual atrae todo a El!
" Y abriendo su boca les
enseñaba... "
Entonces Jesús
abrió su boca, como San Mateo lo escribe. Este es su manera de
recopilar el evento, una manera Hebrea. Esto es como si los
discípulos, en una fracción de un segundo, sus ojos
estando fijos en Jesús, no perciben nada mas que su boca, la
cual se abre y parece decir a sus espíritus: "Atencion, algo muy
importante está a punto de ocurrir! Este seguro de recordar todo
lo que estarás escuchando con tus dos oídos!"
" «Bienaventurados,
los pobres de corazón: porque de ellos es el Reino de los
Cielos!» "
Nuestro corazón es
nuestro amor, o mejor dicho, este es el signo de nuestro amor. Tener un
buen corazón es amar generosamente. Así que nadie tiene
duda que Jesús tiene el mas grande y mejor corazón: su
corazón es sagrado! Pero al mismo tiempo, Jesús tiene el
mas pobre corazón de todos, porque su Corazón tiene un
solo amor: amor para su Padre! Así, amemos solamente a el quien
es el Padre del Amor, y el nos dará un lugar en su reino, el nos
dará una parte en herencia de su propio Hijo en el Cielo!
" «Bienaventurados,
los mansos: Ellos poseerán la tierra!» "
Aquellos quienes son mansos
nunca se incolerizan. Así, ellos se ponen de acuerdo con todos.
Ellos son bienvenidos en cualquier lugar, no importa a donde van. De
hecho, es como si el mundo entero le perteneciera a ellos! La cosa mas
importante para ellos es nunca enojarse, aun si ellos son tratados
injustamente. Porque ellos ponen en practica las siguientes palabras de
advertencia del Señor: "Busca primero su reino y su rectitud, y
todas las cosas seran para tu bien." (Mt. 6:33)
" «Bienaventurados,
los que lloran: Porque ellos serán consolados!» "
Eclesiastés dice:
"Hay tiempo para llorar y un tiempo para reir." (Ecle. 3:4) Nosotros
tenemos derecho a llorar. Jesus lloró en la muerte de
Lázaro (cf. Jn. 11:35), el lloró sobre Jerusalem (cf. Lc.
19:41). Lloremos un momento, pero no como aquellos que no tienen
esperanza! Lloremos, porque estamos tristes. Pero lloremos con la firme
esperanza que pronto seremos consolados por el Espíritu Santo!
"No deben de afligirse como hacen los demás que no tienen
esperanza." (1 Tes. 4:13) Pronto, Dios "enjugará las lagrimas de
los ojos" (Apo. 21:4)!
" «Bienaventurados,
los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán
saciados!» "
Hay una justicia de Dios y
una justicia de los hombres. Esta última es siempre imperfecta:
no es la nos satisfacerá. Es la justicia de Dios la que nos
llenar nuestros deseos! Ella nos satisfacerá completamente,
porque ya se logra cada vez que la Eucaristía es celebrada,
cuando nosotros aguardamos y esperamos por la llegada del Señor,
el Pan de Vida que satisface nuestra alma y nuestro cuerpo, en
anticipación del Juicio de Dios al final de los tiempos!
" «Bienaventurados,
los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia!
Bienaventurados, los de
corazón puro: porque ellos verán a Dios!
Bienaventurados, los
pacificos: porque ellos serán llamados hijos de Dios!
Bienaventurados, los que
padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es
el Reino de los Cielos!
Bienaventurados, sereis
vosotros cuando por mi causa os vituperen y os persigan y digan toda
clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque
vuestro galardón es grande en los Cielos porque así
persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros!» "
Que la Santísima
Virgen María nos ayude a cumplir todas las cosas que
Jesús nos aconsejó hacer: esta es la fuente de la
verdadera felicidad! Que la Madre de Dios este a nuestro lado cada
día para ayudarnos a ser "bienaventurados" (cf. Mt. 16:17), como
el Apóstol Pedro, incluso si es necesario, como él, ser
crucificados la cabeza hacia abajo!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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