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Homilía para el
cuarto Domingo de Adviento - Año A - Mt. 1:18-24
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Asi fué como
nació Jesucristo: Como María, su madre, estaba desposada
con José, antes de su unión, ella se halló
encinta, por la acción del Espíritu Santo; José su
marido, que era un hombre justo y que no quería difamarla, se
proponía romper secretamente con ella. Él reflexionaba
sobre estas cosas, cuando el ángel del Señor, se le
apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de
David, no temas recibir a María, tu mujer; porque el hijo que
ella ha engendrado viene del Espíritu Santo. Ella dará a
luz un hijo, a quien tu darás por nombre Jesús, pues es
Él quien salvará a su pueblo de sus pecados.» En
todos esos eventos, se cumplía la profecía dicha por el
Señor por medio del Profeta: «He aquí, que una
virgen concebirá y dará a luz un hijo, al que le
darán por nombre Emanuel» (Is. 7:14), es decir: Dios con
nosotros. Y despertando José de su sueño, hizo como el
ángel le habia mandado, y recibió a su mujer. "
Homilía:
" Asi fué como
nació Jesucristo: Como María, su madre, estaba desposada
con José, antes de su unión, ella se halló
encinta, por la acción del Espíritu Santo. "
En poco tiempo, Dios
estará con nosotros! Pués Jesús nacerá,
Jesús, este niño Dios, este niño de quien su
nombre profético es "Emmanuel", es decir: "Dios con nosotros"!
Pero Jesús existe ya, me dirán ustedes; Jesús ya
nació... Es verdad! Y sin embargo, es necesario que Él
nazca de nuevo, es necesario, que el venga de nuevo al mundo, al mundo
de nuestro corazón!
" José su marido,
que era un hombre justo y que no quería difamarla, se
proponía romper secretamente con ella. "
No hay día, ni hora,
ni minuto, ni segundo que pase, sin que Dios obre en nuestra vida. Y
aún así, cuando nos damos cuenta, de esta acción
divina en nosotros, no queremos pensar, y nos esforzamos por pensar lo
menos posible. Pero esta acción de Dios es real y ella se impone
en nosotros, lo queramos o no. Entonces, la única escapatoria
que nos queda, es reconocernos a nosotros indígnos de un tal
favor...
La misma cosa le
pasó a José. El solo se había dado cuenta que algo
misterioso pasaba en María: ella estaba encinta. Aunque los dos
habían resuelto no tener contacto carnal. También, la
única respuesta a este misterio, era pensar que Dios
había sin duda intervenido en esta concepción. Pero
José gracias a su inmensa humildad, optó por eclipsarse,
dejando a María sola, con su Señor. Esto, no le
concernía: seguramente, José se estimaba indigno de
participar en tal misterio...
" Él reflexionaba
sobre estas cosas, cuando el ángel del Señor, se le
apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de
David, no temas recibir a María, tu mujer; porque el hijo que
ella ha engendrado viene del Espíritu Santo. Ella dará a
luz un hijo, a quien tu darás por nombre Jesús, pues es
Él quien salvará a su pueblo de sus pecados.» "
La decisión de
José estaba tomada: El iba a dejar a María. Esto estaba
bastante claro en su espíritu: era necesario que el hiciera este
sacrificio, que el abandonara lo que él quería mas en el
mundo, María, pues el se estimaba indigno de tener una esposa
como esta, llena de tan grandes dones... Como Abraham cuando estuvo a
punto de sacrificar a Isaac, el hijo de la promesa divina, José
llevó a cabo su sacrificio en su espíritu. Fue entonces
que el Angel del Señor intervino impidiéndole actuar,
así como impidió a Abraham de matar a Isaac...
" En todos esos eventos, se
cumplía la profecía dicha por el Señor por medio
del Profeta: «He aquí, que una virgen concebirá y
dará a luz un hijo, al que le darán por nombre
Emanuel» (Is. 7:14), es decir: Dios con nosotros. Y despertando
José de su sueño, hizo como el ángel le habia
mandado, y recibió a su mujer. "
Que maravilla! Dios con
nosotros! Dios con nosotros por María, con María, y en
María! Tal fué la dicha de José hace dos mil
años! Que el Señor nos dé la gracia de tener tal
dicha hoy! No es esto posible? Si, claro, es posible! Pues Jesús
esta con nosotros! Él está con nosotros en el Sacramento
de la Eucaristía. Todo lo que pasó la noche de Navidad en
el momento del nacimiento de Jesús puede realizarse hoy, cuando
nosotros recibimos al Señor en la Santa Comunión!
Por que Navidad es
también, cada vez que nosotros comulgamos, solo necesitamos
creer que lo que recibimos no es el pan que vemos, sino el Cuerpo de
Cristo! Cuando Jesús nació la noche de Navidad,
José no pudo ver otra cosa diferente que un niño, igual a
todos los niños que llegan al mundo... Pero José
creyó! Él creyó en lo que el Angel le había
dicho en sueños! El creyó que este niño, era el
Hijo de Dios! "Y despertando José de su sueño, hizo como
el ángel le habia mandado, y recibió a su mujer."
Que la Muy Santa Virgen
María, nos conceda la gracia de interceder por nosotros ante el
Señor Jesús, afin de que todos nosotros recibamos el don
de una Fé profunda, verdadera, sincera, a prueba de todo, una
Fé comparáble a la de José... si un tal don
podía ser dado un da, tan incomparable es la Santidad del Esposo
de María!
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