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Homilía para el
tercer Domingo de Cuaresma - Año A - Jn. 4:5...42
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
"Jesús fué a
una ciudad de Samaria, llamada Sicar, junto a la tierra que Jacob dio a
su hijo José. Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús,
fatigado por el viaje, se sentó así junto al pozo. Era
aproximadamente, la hora sexta, mas o menos medio día.
" Una mujer de Samaria,
llegó a sacar agua del pozo; y Jesús le dijo: «Dame
de beber.» Sus discipulos habían ido a la ciudad, a
comprar provisiones. La Samaritana le dijo: «Como! tú
siendo Judío, me pides de beber a mí, que soy mujer
Samaritana!» Porque, los judíos y samaritanos, no se
trataban entre si. Jesús le respondió: «Si tu
conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de
beber, eres tu quien le pediría, y él te daría
agua viva.» La mujer le dijo entonces: «Señor, tu no
tienes con que sacarla, y el pozo es profundo. ¿De donde pues
tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro
padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual bebieron él,
sus hijos y sus rebaños?» Respondió Jesús y
le dijo: «Cualquiera que beba de esta agua, volverá a
tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no
tendrá sed jamás. El agua que yo le daré,
será en él, una fuente de agua que brote para la vida
eterna.» La mujer de nuevo respondió: «Señor,
dame esa agua, para que nunca más yo tenga sed, y que yo no
tenga que venir a sacarla de aquí!» "
Homilía:
" Jesús fué a
una ciudad de Samaria, llamada Sicar, junto a la tierra que Jacob dio a
su hijo José. Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús,
fatigado por el viaje, se sentó así junto al pozo. Era
aproximadamente, la hora sexta, mas o menos medio día. Una mujer
de Samaria, llegó a sacar agua del pozo; y Jesús le dijo:
«Dame de beber.» Sus discipulos habían ido a la
ciudad, a comprar provisiones. "
Jesús estaba en
camino: Venía de Judea, y regresaba a Galiléa.
Jesús llegó a Sicar, y se paró en el pozo de
Jacob, situado no muy lejos de la ciudad. Era casi medio día,
hacía calor. Jesús tenía sed... Afortunadamente,
una mujer llega al pozo, para buscar agua! Yo digo: "Afortunadamente";
pero sería mejor decir: "Providencialmente". Pues Jesús
sabe todo: antes de llegar el mismo a Sicar, él sabía ya
que esta mujer iba a llegar al pozo de Jacob...
Jesús sabe todo!
Jesús conocía ya a esta mujer. Pero, esta mujer, no lo
conocía a él. Aún más, como ella era
samaritana y que Jesús era judío, a esta mujer no le
preocupaba saber quien era este hombre: Judíos y Samaritanos no
se hablaban... Mas Jesús le dirigió la palabra a esta
mujer, y le pidió de beber... Que sorpresa para la Samaritana!
" La Samaritana le dijo:
«Como! tú siendo Judío, me pides de beber a
mí, que soy mujer Samaritana!» Porque, los judíos y
samaritanos, no se trataban entre si. Jesús le respondió:
«Si tu conocieras el don de Dios, y quién es el que te
dice: Dame de beber, eres tu quien le pediría, y él te
daría agua viva.» "
Contrariamente a lo que
podía esperarse, Jesus se dirigió a la Samaritana. Mas
Jesús no se limitó a hablarle: Él quería
también que ella le diera de beber! Ahí estaba Dios que
sabe todo y que puede todo, pidiéndole a su criatura que le
ayudara! Hay de que estar sorprendidos! Y por lo tanto... No es esta la
vocación de todo cristiano, de todo hombre y mujer que Dios
llama a su servicio?
Dios necesitaría
entonces alguna cosa? Si, Jesús, este hombre en quien Dios se
encarnó, necesitaba agua, pues tenía sed. Mas
Jesús, que es Dios, puede todo: Él podía muy bien
procurarse el agua, por su divinidad todopoderosa. Recordemos la
primera tentación de Jesús: el diablo lo tienta a usar su
Poder, su Fuerza divina para cambiar las piedras en pan...
El hecho es que
Jesús no quiso utilizar su Poder y Fuerza divina, pues el quizo
absolumente ser semejante a nosotros! Jesús quiso estar cerca de
nosotros, como nosotros, semejante a nosotros. Y es en tanto que
hombre, que Él pide de beber a la Samaritana. Asi, en
Jesús, Dios desciende hasta nosotros, para que nosotros, sus
criaturas, podamos ayudarlo de alguna manera...
Mas las cosas no quen
allí. Si Dios recibe la ayuda que sea, su Amor es tan grande que
Él puede darse el mismo en recompensa! Es lo que Jesús
dirá en sus propios terminos: "Cualquiera que diera aunque sea
un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, por que
él es mi discipulo, si, yo os lo digo, él no
perderá su recompensa." (Mt. 10:42)
Es por esta razón
que Jesús responde a la Samaritana: " Si tu conocieras el don de
Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, eres tu quien le
pediría, y él te daría agua viva. " Pues una vez
que hemos tenido un encuentro con Dios en nuestro camino, y una vez que
hemos aprendido a conocerlo, entonces, no podemos mas sentirnos capaces
de dar cosa alguna a Dios...
" La Mujer le dijo
entonces: «Señor, tu no tienes con que sacarla, y el pozo
es profundo. ¿De donde pues tienes el agua viva? ¿Acaso
eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este
pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus
rebaños?» Respondió Jesús y le dijo:
«Cualquiera que beba de esta agua, volverá a tener sed;
mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed
jamás. El agua que yo le daré, será en él,
una fuente de agua que brote para la vida eterna.» La mujer de
nuevo respondió: «Señor, dame esa agua, para que
nunca más yo tenga sed, y que yo no tenga que venir a sacarla de
aquí!» "
Todo lo que pasó en
el pozo de Jacob, hace aproximadamente dos mil años, puede
aún realizarse hoy. Pues Jesús dijo: "Yo soy el pan de
vida: quien viene a mí, no tendrá hambre jamás, y
quien crée en mí, no tendrá sed jamás."
(Jn. 6:35) Hoy aún, en el curso de esta Eucaristía
dominical, nosotros podemos pararnos en el pozo de Jacob, con
Jésus...
Para que nuestra parada sea
fructífera, pidamos a María, la Madre de Jesús, la
gracia de una fé profunda, tan profunda, que ella vaya a buscar
en el fondo del pozo de nuestra alma, toda el agua que se encuentre
allí, para entregarsela a Dios en Jesús! Y entonces,
gracias a esta fé, nuestra esperanza en la Vida eterna,
será invariable, y nuestro amor por Dios será fuerte como
la muerte (cf. Cant. 8:6)!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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