Homilía para el tercer Domingo de Adviento - Año A - Mt. 11:2-11
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Y al oir desde su prisión sobre las obras que cumplía Cristo, Juan le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: «Eres tú, aquel que había de venir o debemos esperar a otro?» Y Jesús les respondió: «Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres les es anunciado el Evangelio; bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.»
 
" Mientras que ellos se iban, Jesús comenzó a hablar a la gente sobre Juan: «Que es lo que ustedes fueron a ver en el desierto? Una caña sacudida por el viento? O que es lo que fuisteis a ver? Un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Pero los que llevan vestiduras delicadas se encuentran en los palacios Reales. Pero, ¿que salisteis a ver? ¿A un Profeta? Si, os digo, y más que Profeta. Porque este es de quién está escrito: "He aquí que yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de tí." (Mal. 3:1) De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer, no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista. Pero el más pequeño en el Reino de los Cielos, es mayor que Él.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Y al oir desde su prisión sobre las obras que cumplía Cristo, Juan le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: «Eres tú, aquel que había de venir o debemos esperar a otro?» Y Jesús les respondió: «Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres les es anunciado el Evangelio; bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.» "
 
Juan el Bautista, está en prisión. Herodes no lo toleraba más, porque Juan el Bautista el reprochaba a el por estar viviendo con la esposa de su hermano… Pero esto no paró al Precursor del Mesías de seguir continuando su misión, gracias a la ayuda de sus discípulos… El es como San Pablo, quien, escribiendo desde la prisión, continua predicando el Evangelio de la Resurrección: «Acuérdate de Cristo Jesús, descendiente de David y resucitado de entre los muertos, según mi evangelio. Por el sufro hasta llevar cadenas como un malhechos, pero la palabra de Dios no está encadenada.»
 
Aun en prisión, Juan escucha y ve lo que Jesús hace: sus discipulos le dicen a el de los milagros de Cristo, de "sus hechos"! Juan ve y escucha, a través de las paredes de su celda, todo lo del la Palabra de Vida, la Palabra encarnada del Padre, logre en el mundo, para manifestar la presencia de la Divinidad entre los hombres! Por que Jesús dio vista al ciego e hizo escuchar al sordo, no solo para remediar el sufrimiento humano, aun mas, para mostrar al mundo entero que el Reino de Dios esta ahí!
 
Viendo y escuchando! Jesús insiste en estos dos verbos: viendo y escuchando! Jesús da la vista al ciego y hace escuchar al sordo, y así manifiesta la venida del Reino de Dios. Porque, toda la Vida eterna que Jesús vino a darnos y revelarnos consiste en esto: viendo y escuchando! «Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos... Lo que hemos visto y escuchado nosotros lo proclamamos.» (1 Jn. 1:1-3) Eternamente, en el Cielo, nosotros veremos a Dios, y nosotros escucharemos su Palabra de Vida!
 
" Mientras que ellos se iban, Jesús comenzó a hablar a la gente sobre Juan: «Que es lo que ustedes fueron a ver en el desierto? Una caña sacudida por el viento? O que es lo que fuisteis a ver? Un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Pero los que llevan vestiduras delicadas se encuentran en los palacios Reales. Pero, ¿que salisteis a ver? ¿A un Profeta? Si, os digo, y más que Profeta. Porque este es de quién está escrito: "He aquí que yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de tí." (Mal. 3:1) De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer, no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista. Pero el más pequeño en el Reino de los Cielos, es mayor que Él.» "
 
Ahora Jesús vuelve hacia Juan el Bautista, y lo describe a sus oyentes. El le pregunta a ellos que fueron a ver, que fueron a escuchar... Y Jesús responde a sus oyentes: lo que fueron a ver es al mismo tiempo todo y nada, al mismo tiempo el mas grande de los hijos de los hombres y de las mujeres, y todavía el mas pequenos de los elegidos de Dios!
 
Juan el Bautista es el mas grande de todos los profetas, porque el anuncia y revela al pueblo Judío el Mesías, el Cordero de Dios: «He ahí el Cordero de Dios!» (Jn. 1:29) Y aun el no es nadie, porque Jesús quien es «el profeta que iba a venir al mundo» (Jn. 6:14). La voz de Juan el Bautista se pierde en la Palabra todopoderosa del Hijo de Dios! Finalmente, Juan el Bautista dirá: «El debe engrandecerse, pero yo debo disminuir.» (Jn. 3:30)
 
Esta es la vocación para todos nosotros: ser un profeta, ser un intérprete de la Palabra de Dios quien es Cristo. Toda nuestra vida debe reflejar el Amor de Dios que está en nosotros, para que el mundo pueda convertirse y conozca que el Reino de Dios esta aquí, en Cristo y en su Iglesia! Que la Santísima Virgen María nos ayude a través de su todopoderosa intercesión ante el Corazón de Jesús!