Homilía para el trigésimo tercer Domingo del Año - Año A - Mt. 25:14-30
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Jesús habló de su segunda venida: «El reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos. Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos. Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
 
" «Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
 
" «Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
 
" «Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura. Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Jesús habló de su segunda venida. "
 
Hacia el final del año litúrgico, la Iglesia nos propone pasajes de la Escritura que hablan del regreso del Señor al final de los tiempos. Así en el evangelio de hoy, Jesús nos habla de su segunda venida. ¿No es esta una señal de su gran bondad? ¿No es esta una prueba de su misericordia? Porque Jesús habría bien podido dejarnos en la ignorancia de todo lo concerniente a su regreso a la tierra y al juicio que le seguirá. Así, lejos de ser atemorizantes, estos anuncios del regreso del Señor, deben de ayudarnos a amar más Dios, que nos ama con un Amor que sobrepasa cualquier cosa que nosotros podamos imaginar!
 
" «El reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos. Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos. Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.» "
 
Dios nos ama, y la prueba es que él nos ha dado talentos a cada uno de nosotros: cinco talentos para una persona, dos talentos para otra, un talento al tercero, etc... Por supuesto, en la parábola de Jesús, estos talentos son monedas de ese periodo, monedas de origen Griego. Pero estos talentos, en la forma de monedas, pueden ayudarnos a entender cuanto Dios ama a los hombres, dándoles a ellos ciertos regalos, o "talentos", en el sentido figurado de la parola, lo cual es el sentido más frecuentemente usado ahora: "aptitud en hacer algo".
 
Como Jesús lo dice, cada persona recibe talentos de acorde con su habilidad: "Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad." Por ejemplo, Dios da a pocas personas talentos para gobernar bien una ciudad, pero, de otro lado, él da a muchas personas talentos para criar bien a sus hijos. Semejantemente, en el ámbito espiritual, Dios da a ciertas personas talentos para participar en el gobierno de la Iglesia, pero a muchos le da talentos para conducir un grupo de oración.
 
Lo más importante no es, haber recibido muchos talentos, o haber recibido grandes y maravillosos talentos, pero lo más importante es que nosotros utilizemos correctamente los talentos que hemos recibido. Los talentos no están hechos para ser ocultados o quemados en el anonimato de una persona. Por el contrario, Jesús dijo: "Vosotros sois la luz del mundo." (Mt. 5:14) Los talentos recibidos, ya sean naturales o sobrenaturales, deben de ser desarrollados y usados para el bien de todos.
 
" «Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.» "
 
Dios nos ama! ¿Que podría ser mejor para nosotros que ofrecerle a Dios amor por amor? Esto es lo que nosotros hacemos cuando reconocemos en nosotros mismos los regalos de Dios. Yo le agregaría: "aunque ellos fueran pequeños". Yo querría decir la frase siguiente: "Esto es lo que nosotros hacemos cuando reconocemos en nosotros mismos los regalos de Dios, aunque ellos fueran pequeños." Pero yo no puedo decir esto. ¿Es cualquier regalo de Dios "pequeño"? No. No hay pequeños regalos de Dios. Cada regalo de Dios es grande, inmenso, infinito! Porque su Amor es infinito! Es solo para nuestros ojos, nuestros pobres ojos que han estado ciegos por el espíritu del mundo, que un regalo de Dios podría ser pequeño...
 
Reconocer los regalos de Dios en nosotros: esto es lo que debemos hacer. El resto seguirá. El resto, es decir la respuesta a la pregunta: "¿Que debemos nosotros hacer para usar estos regalos?" Recordemos lo que María dijo al Angel Gabriel: "¿Cómo será esto, puesto que no he tenido esposo?" (Lc. 1:34) Esta es la clase de pregunta que cada uno se pide cuando se hacen frente con un regalo de Dios... Y todavía, hay solamente una respuesta a esta pregunta. Debemos de decir, como María: "He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra." (Lc. 1:38) Confiemos en Dios: reconozcamos los regalos de Dios en nosotros y dejemos a Dios hacer el resto!
 
" «Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura. Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.» "
 
Jesús nos da este ultimo ejemplo de manera que nosotros conozcamos el que nosotros podemos esperar si nosotros no confiamos en Él. Este es el ejemplo de una persona quien tiene miedo de Dios: "Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra." Nosotros no deberíamos temerle a Dios. Temámosle ofenderle, tengámosle miedo al infierno, temámosle a lo que Jesús nos dijo: "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes." Pero no le tengamos miedo a Dios!
 
Nosotros debemos confiar en Dios! Sin embargo, esto no significa que tengamos una confianza pasiva, una confianza que nos deja inactivos. No. Nosotros debemos de trabajar con Dios, con confianza. Este hombre en la parábola dijo: "Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste." Él tiene razón: Dios requiere de su Hijo el trabajo más grande que hay, el trabajo más doloroso de todos los tiempos, muriendo en la Cruz del Calvario para la Salvación de los hombres y mujeres de todas las edades.
 
Cuando el Angel Gabriel la saludó, María inmediatamente vio en su pensamiento todo lo que ella sufriría con su Hijo, porque ella conocía las profecías que anunciaba "el Criado sufridor"... Y todavía, María dijo "sí" a el enviado de Dios: María no dudo en reconocer el regalo de Dios en ella, este regalo de ser la Madre de Dios, pero además la Reina de los Mártires!
 
Que el Espíritu Santo fortifique el corazón de todos aquellos que él ha marcado con el sello de Dios! Que Él, quien es el Regalo de Dios, venga en nuestra ayuda, a través de María, todos los días de nuestra vida!