Homilía para el trigésimo segundo Domingo del Año - Año A - Mt. 25:1-13
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Jesús dijo: «Entonces el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas. Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Y á la media noche fué oído un clamor: "He aquí, el esposo viene; salid á recibirle." Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las fatuas dijeron á las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan." Mas las prudentes respondieron, diciendo: "Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras." Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: "Señor, Señor, ábrenos." Mas respondiendo él, dijo: "De cierto os digo, que no os conozco." Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Jesús dijo: «Entonces el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas. Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.» "
 
Así como fue el caso la semana pasada, el pasaje del evangelio de este día nos coloca dos o tres días antes de la Pasión del Señor. Jesús sabe todo lo que sufrira, libremente, por los pecados de la humanidad, por nuestros pecados, y en particular, el no puede evitar en pensarlo, aun, a la terrible agonía que el experimentará, la cual le causará sudor de sangre, y durante la cual el estará todo solo, todo solo... Por supuesto, Pedro, Jacobo y Juan no estarán lejos, pero... Se durmieron! Ellos se durmieron, así como las diez siervas de la parabola: "Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron."
 
Que cosa tan curiosa, este sueño que todos nosotros lo hemos experimentado... Este sueño que algunas veces tiene una forma mistica, y yo podría aun decir misteriosa, así como cuando Dios creó a Eva, tomandola del costado de Adan, quien estaba dormido: "Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer." (Gen. 2:21-22)
 
El sueño de Adan aun prefiguraba el sueño de la muerte, el cual despues sería el del nuevo Adan: Cristo. Jesús fue colgado en la cruz de madera, muerto, como si el estuviera dormido. De repente, un soldado perforó su lado, así como Dios abrió el costado de Adan. Y San Juan vió, fluyendo de su lado, sangre y agua, el signo de la Iglesia, la Novia de Cristo. Y cuando Adan se despertó, el vió a Eva y dijo: "Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada." (Gen. 2:23)
 
La Pasión del Señor esta muy presente en esta parabola. Porque el Señor moriría pronto, despues de haber sufrido mucho. Y, desgraciadamente, relativamente pocos hombres y mujeres podrán cosechar los frutos de su sacrificio, los otros siendo negligentes y tontos, tontos por todo aquello que no es Dios... Porque la parabola nos cuenta la historia de diez siervas, de las cuales cinco eran sabias y cinco tontas. San Jeronimo, con su hermoso latín, escribe: "Quinque autem ex eis erant fatuae, et quinque prudentes." (Mt. 25:2) Y esto nos indica a nosotros, como Santo Tomas de Aquino lo comprendió muy bien, que toda la vida del hombre en la tierra envuelve la virtud de la prudencia!
 
La prudencia consite en governar todas nuestras acciones de acuerdo a un medio justo: nosotros no debemos de desear demasiado grandemente lo que amamos, y nosotros debemos de desear suficientemente lo que no amamos. Cuando nosotros amamos algo que no es Dios, no podemos amarlo demasiado. Cuando nosotros no amamos algo, nosotros debemos esforzarnos en amarlo suficientemente. Hacerlo de otra manera es carecer de la virtud de prudencia, y caer en varias faltas, mas o menos numerosas, mas o menos graves...
 
" «Y á la media noche fué oído un clamor: "He aquí, el esposo viene; salid á recibirle." Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las fatuas dijeron á las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan." Mas las prudentes respondieron, diciendo: "Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras." Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: "Señor, Señor, ábrenos." Mas respondiendo él, dijo: "De cierto os digo, que no os conozco." Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.» "
 
Las diez siervas, o las diez virgenes, como San Jeronimo las llama, ellas todas habían tomado aceite para llenar sus lamparas durante la noche. Pero cinco de ellas no tomaron lo suficiente: ellas habían calculado incorrectamente la longitud del tiempo que ellas deberían de esperar al novio! ¿Que significa esto? Simplemente que la mitad de las siervas no pensaron que ellas deberían de esperar el novio por la vida entera, hasta el final.
 
Es verdad que es dificil, o imposible, estimar la cantidad de aceite necesario para mantener una lampara encendida mientras esperamos al novio por un tiempo desconocido! Porque si nosotros debemos esperar el novio hasta el final de nuestra vida, y si nosotros no sabemos la hora cuando nuestra vida terminará, nosotros no podemos estimar la cantidad de aceite necesaria.....
 
Sin embargo, esto es posible para solventar este problema, desde que las cinco virgenes prudentes tuvieron exito haciendo esto. ¿Como? Simplemente, asumiendo que nuestra vida nunca tendría fin. En otras palabras, pensando en la eternidad y esperando que Dios nos conceda la gracia, en su misericordia, de bienvenida en su Paraíso, en el día de la Resurreccion final!
 
Que la Santisima Virgen Maria - ¿Todavía no ha entendido usted que nosotros estabamos hablando de Ella cuando evocábamos las virgenes sábias? - nos enseñe la prudencia sobre todas las cosas!