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Homilía para el
trigésimo primer Domingo del Año - Año A - Mt.
23:1-12
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Entonces habló
Jesús á las gentes y á sus discípulos,
diciendo: «Sobre la cátedra de Moisés se sentaron
los escribas y los Fariseos: Así que, todo lo que os dijeren que
guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme
á sus obras: porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas
pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de
los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. Antes, todas sus
obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus
filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; Y aman los primeros
asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas; Y las
salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí,
Rabbí. Mas vosotros, no queráis ser llamados
Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos
vosotros sois hermanos. Y vuestro padre no llaméis á
nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en
los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro
Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se
humillare, será ensalzado.» "
Homilía:
" «El que se
ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será
ensalzado.» "
Cuando Jesús
pronuncia estas palabras: "El que se ensalzare, será humillado;
y el que se humillare, será ensalzado" (Mt. 23:12), el esta a
dos días de ser arrestado, para ser condenado a muerte, muerte
en la Cruz. "Y hallado en la condición como hombre, se
humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó a lo
sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre..." (Fil. 2:
8-9)
En la Cruz del Calvario,
Jesús se humilla a sí mismo, para ser exaltado por el
Padre, en el Espíritu, en el dia de la Resurreccion! Nosotros
también somos llamados por Cristo a participar en su Pasion,
a agregar pequeños dolores y problemas de cada día a
los sufrimientos de Cristo, a completar lo que pudo carecer en la
Pasion de Cristo (cf. Col. 1: 24), para compartir en su Resurreccion!
Cuando la Iglesia actua de
esta manera, ella esta verdaderamente en su lugar: al lado de Cristo!
La Iglesia no es Cristo, porque la Iglesia no es Dios y Hombre, pero
solamente hombre, o mujer. La Iglesia no es Cristo, porque ella es su
cuerpo (cf. 1 Cor. 12:27). Esto es, la Iglesia continua el Cristo, ella
lo prolonga, de una cierta manera, ella lo hace presente en el tiempo
hasta el fin de los tiempos: "Donde están dos ó tres
congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos." (Mt.
18:20)
Cristo es una persona, y la
Iglesia se compone de personas, hombres y mujeres. Pero, una persona
es, intrinsicamente, absolutamente incomunicable: Pedro es Pedro, y no
es Pablo, como Pablo es Pablo, y no es Pedro. Así, Cristo y la
Iglesia, a pesar de su relación íntima, se han siempre
visto, por los autores misticales y espirituales, como esposos el uno
del otro: Cristo es el Novio de la Iglesia, y la Iglesia es la Novia de
Cristo.
Es en este sentido, como
esposo y esposa, que la Iglesia es el ayudante de Cristo: Cristo, el
nuevo Adan, ha encontrado por el mismo, en la Iglesia, una nueva Eva,
una "ayuda que estuviese idónea para él" (Gen. 2:20).
Así, el lugar de la Iglesia, y su funcion, nunca puede consistir
en tomar el lugar de Cristo, pero en ayudarle! La Iglesia transmite a
los hombres y a las mujeres de todo el mundo las palabras de Cristo,
palabras que, por el poder del Espíritu Santo, penetran los
corazones de los hombres de buena voluntad... "Estando aún
hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó
sobre todos los que oían el sermón." (Hechos 10:44).
" «Mas vosotros, no
queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro
Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro padre no
llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro
Padre, el cual está en los cielos. Ni seáis llamados
maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor
de vosotros, sea vuestro siervo.» "
"El que es el mayor de
vosotros, sea vuestro siervo." No es este el título que siempre
ha sido tomado por los Papas, aquellos quienes han aceptado a
representar a Cristo y así a ser el mayor de los hermanos de
Cristo? Siervo, Siervo de los siervos de Dios: este es el grandisimo
título entre nosotros! Siempre en el servicio de la Palabra, el
Papa es solamente un simple intermediario entre Cristo y la Iglesia .
"Yo soy un trabajor humilde de la viña del Señor,"
declaró Papa Benedicto XVI en el día de su
elección.
Cuando nosotros hablamos de
un intermediario, el nombre de Maria, y María Mediadora en
particular, no esta lejos de nuestros labios... María estaba a
los pies de la Cruz, una testigo de la humillación de su Hijo...
Pero Ella estaba de pie, todavía esperando la hora de la
Resurrección! Que María nos ayude a ser fieles siervos de
su Hijo, y que Ella prepare nuestros corazónes a recibir el Pan
de Vida eterna!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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