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Homilía para el
segundo Domingo de Pascua - Año A - Jn. 20:19-31
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Al atardecer de aquel
día, el siguiente al sábado con las puertas del lugar en
donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo
a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de
ellos y les dijo: «La Paz esté con vosotros.» Y
dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al
Señor, los discípulos se alegraron. Les repitió:
«La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió
así os envío yo.» Dicho esto sopló sobre
ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes
les perdoneís los pecados les son perdonados; a quienes se los
retengais, les son retenidos.»
" Tomás, uno de los
doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros
discípulos le dijeron: «Hemos visto al
Señor!» Pero él les respondió: «Si no
le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa
marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no
creeré.» A los ocho días, estaban otra vez dentro
sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las
puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y
dijo: «La paz esté con vosotros.» Después le
dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo y mira mis manos,
y trae tu mano y métela en mi costado y no seas
incrédulo, sino creyente.» Respondió Tomás:
«Señor mío y Dios mío!» Jesús
contestó: «Porque me has visto has creído.
Bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.»
" Muchos otros signos hizo
también Jesús en presencia de sus discípulos, que
no han sido escritos en este libro. Sin embargo, éstos han sido
escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. "
Homilía:
" Al atardecer de aquel
día, el siguiente al sábado con las puertas del lugar en
donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo
a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de
ellos. "
Es la tarde de Pascua. Los
discípulos están en el Cenáculo, y como ellos
tienen miedo, han cerrado todas las puertas, para que nadie pueda
entrar a la casa. Ciertamente, ellos lo hicieron bien: ellos actuaron
prudentemente en no exponerse inútilmente al enojo y a la
violencia de ciertos Judíos extremistas. Porque ellos no han
recibido aun al Espíritu Santo quien les dará fortaleza y
constancia en el testimonio de su fe. Y esta prudencia, que es
verdaderamente demasiada humana, servirá para demostrar el poder
del Señor Jesús: a pesar de que todas las puertas han
sido cerradas, Él se presenta en medio de ellos. Jesús
está resucitado; su cuerpo posee ahora una dimensión que
trasciende el tiempo y el espacio: la de la Gloria!
" Y Jesús les dijo:
«La Paz esté con vosotros.» Y dicho esto les
mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los
discípulos se alegraron. Les repitió: «La paz
esté con vosotros.» "
Jesús resucitado
está en su descanso eterno: Él está en paz, nada
puede preocuparlo nunca más, porque él ha conquistado la
muerte y el pecado. Jesús es ahora la fuente de toda paz, ambos
en el Cielo y en la tierra, porque Él es ambos, Dios y Hombre:
Él es el que puede darnos la paz del Cielo, porque Él es
Dios, así como la paz de la terra, porque Él es Hombre.
Pero es siempre Jesús quien tiene la iniciativa de esta paz, es
Él quien va hacia sus discípulos, a donde quiera y como
Él quiera. Jesús podría haberse aparecido a sus
discípulos en la mañana de Pascua, pero fue en la tarde
que Él escoge hacerlo. De la misma manera, Él podra haber
venido cuando Tomás estaba con los otros. Pero no, Él
decidió aparecérsele después, una semana
después de su Resurrección.
" «Como el Padre me
envió así os envío yo.» Dicho esto
sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu
Santo. A quienes les perdoneís los pecados les son perdonados; a
quienes se los retengais, les son retenidos.» "
La paz del Cielo y la paz
de la tierra que Jesús vino a darnos es una paz que
necesariamente nos pone en paz con Dios mismo: esta es la paz que es
fruto de una buena conciencia, una que esta sin reproche, una que
está sin mancha de pecado. El que tiene una mala conciencia no
es alguien que ha recibido la paz del Señor: el no puede estar
en paz ni consigo mismo ni con otros, y menos aun con Dios. Nosotros no
podemos separar la Resurrección del Señor de su
Pasión: el Sacrificio de la Cruz y la Resurrección del
Salvador son dos eventos absolutamente inseparables. Si Dios nos da su
paz, esta es a costa de su dolorosa Pasión, a través de
la cual Él pagó el precio debido por nuestros pecados.
Esto es el porqué, en la tarde de Pascua, Jesús les da a
sus discípulos el poder de perdonar los pecados, para que su Paz
pueda extenderse a lo largo del mundo.
" A los ocho días,
estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos.
Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se
presentó en medio y dijo: «La paz esté con
vosotros.» Después le dijo a Tomás: «Trae
aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en
mi costado y no seas incrédulo, sino creyente.» "
Ocho días
después de la Resurrección, Tomás está en
el Cenáculo con los otros discípulos. Y de repente
Jesús aparece, como antes. Obviamente, Jesús viene por
Tomás; porqué El le dice a el: "Trae aquí tu dedo
y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado y no
seas incrédulo, sino creyente." Jesús le habla a
Tomás de una manera firme, pero además gentil. Esto es
como una aparición del Sagrado Corazón de Jesús a
su discípulo Tomás. Tomás tuvo el privilegio de
poner su mano en el costado del Señor y de tocar su
corazón lleno de amor y misericordia! Una vez mas, el
Señor quiere mostrarles a todos que él no vino por los
justos, sino por los pecadores. Él es el Dios de todas las
bondades y ternuras!
" Muchos otros signos hizo
también Jesús en presencia de sus discípulos, que
no han sido escritos en este libro. Sin embargo, éstos han sido
escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. "
Esta hermosa frase de San
Juan, que sirve como la conclusión de su Evangelio, nos da una
perspectiva general en los textos de la Santa Escritura: todo lo que
los profetas escribieron, todo lo que los evangelistas dijeron, fue
hecho para ayudarnos a creer en el Hijo de Dios, fue hecho para
prepararnos a recibir dignamente la vida eterna que es Él en
persona! Que la Santísima Virgen María nos ayude para
aprovecharnos de esta Palabra de Dios: que esta lectura, a
través de María, sea para nosotros una preparación
fructífera para la comunión eucarística que
recibiremos durante esta celebración!
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