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Homilía para el
vigésimo sexto Domingo del Año - Año A - Mt.
21:28-32
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Jesús dijo:
«Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos
hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar
en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas
después, arrepentido, fué. Y llegando al otro, le dijo de
la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy.
Y no fué.»
"
«¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su
padre?» Dicen ellos: «El primero.» Díceles
Jesús: «De cierto os digo, que los publicanos y las
rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino á vosotros
Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos
y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os
arrepentisteis después para creerle.» "
Homilía:
" Díceles
Jesús: «De cierto os digo, que los publicanos y las
rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino á vosotros
Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos
y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os
arrepentisteis después para creerle.» "
Jesús, el Hijo de
Dios hecho hombre, no vino a la tierra por casualidad, sin que los
hombres y mujeres de su tiempo hubieran estado preparados para su
venida. El autor de la Epistola a los Hebreos dice muy bien: "Dios,
habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo
á los padres por los profetas, En estos porstreros días
nos ha hablado por el Hijo." (Heb. 1:1-2)
Como el Hijo de Dios y la
Palabre del Padre, Jesus viene a cumplir la Ley de Moises, el viene a
dar a la Revelacion de Dios su plenitud: "No penséis que he
venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para
abrogar, sino á cumplir." (Mt. 5:17) Pero este cumplimiento de
la Ley de Moises, esta plenitud de la Revelacion puede ser solamente
realizada en una total renunciacion de todo este pasado que ahora ha
llegado a su final!
No es posible creer en
Jesus y hacer lo que el nos manda mientras continuamos creyendo en
Moises y observando los preceptos de la Ley. Porque Moises es solamente
un hombre, mientras Jesus es ambos Dios y Hombre. Creer en Jesus supone
una conversion, un giro, una "conversio ad Deum" y una "aversio a
creatura", esto es decir: una conversion a Dios y un rechazo a la
criatura.
Esto es porque
Jesús, en el evangelio de este dia, toma como tipicos ejemplos
de conversion los recaudadores de impuestos, quienes idolatran al
dinero, y las prostitutas, quienes toman su cuerpo por una divinidad:
recaudadores de impuestos y prostitutas se han convertido para creer en
Jesus, gracias a la palabra de Juan! Pero aquellos que no se convierten
continuaron creyendo en Moises, hasta el punto de condenar a Jesus...
El punto crucial fue cuando
Jesus anunció a los Judíos que el daría su cuerpo
y su sangre como comidad y bebida: "«Yo soy el pan vivo que he
descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para
siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo
daré por la vida del mundo.» ... Entonces los
Judíos contendían entre sí, diciendo:
«¿Cómo puede éste darnos su carne á
comer?» ... Y muchos de sus discípulos oyéndo lo,
dijeron: «Dura es esta palabra: ¿quién la puede
oir?» ... Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron
atrás, y ya no andaban con él." (Juan 6:51,52,60,66)
En verdad, nosotros debemos
de comer el cuerpo del hombre para creer en Jesús el Hijo de
Dios! En verdad, como los primeros discipulos, aquellos que han
permanecido fieles y quienes se vuelven los Apóstoles, nosotros
debemos, en alguna forma, destruir, comiendo, todo lo que es humano en
la Revelacion de Dios, para que verdaderamente creamos en la divina
Palabra de Jesus, el Dios-Hombre!
Esta es una de las razones,
y no la menor de ellas, porque la celebración de la Eucaristia,
desde el principio de la Iglesia, fue llamada "partimiento del pan"
(Hechos 2:42). Porque nosotros debemos verdaderamente quebrar lo que
vemos, lo que tocamos, lo que es humano en la Revelación de
Dios, y nosotros debemos hacerlo con un gesto que fue todavía
practicado en el Viejo Convenio, para que nosotros pudieramos entrar
así en comunión con el Nuevo Convenio, el cual es
Jesús mismo, el en quien Dios se revela a si mismo en persona!
Cuando nosotros partimos
del Pan de Vida, el cual es el Cuerpo de Cristo, nosotros llenamos, en
el nombre de Cristo, el Viejo Convenio, al mismo tiempo que nosotros lo
asimilamos. Pero ademas, y sobre todo, nosotros renunciamos,
partiendolo, el Viejo Convenio, el signo de nuestra vida pecaminosa
dando vuelta hacia las criaturas, y nosotros dejamos lugar al Nuevo
Convenio, el cual entra en nuestro corazon y nos lleva poderosamente
hacia Dios, a quien recibimos en el Cuerpo y Sangre de Cristo!
María, la Madre de
Jesus, participó en la primera Eucaristía, la en la cual
Jesús "partió el pan" (Mt. 26:26; Lc. 22:19). Pidamosle a
la todopoderosa Virgen en El Todopoderoso que nos ayude a comprender un
poco mejor este gran Misterio de la Eucaristía!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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