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Homilía para el
veinticincoavo Domingo del Año - Año A - Mt. 20:1-16
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Jesús dijo:
«El reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de
familia, que salió por la mañana á ajustar obreros
para su viña. Y habiéndose concertado con los obreros en
un denario al día, los envió á su viña. Y
saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en
la plaza ociosos; Y les dijo: Id también vosotros á mi
viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.
Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo
mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros
que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué
estáis aquí todo el día ociosos? Dícenle:
Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también
vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere
justo.
" «Y cuando
fué la tarde del día, el señor de la viña
dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales
el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y
viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima,
recibieron cada uno un denario. Y viniendo también los primeros,
pensaron que habían de recibir más; pero también
ellos recibieron cada uno un denario. Y tomándolo, murmuraban
contra el padre de la familia, diciendo: Estos postreros sólo
han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que
hemos llevado la carga y el calor del día. Y él
respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio;
¿no te concertaste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo,
y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.
¿No me es lícito á mi hacer lo que quiero con lo
mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?
" «Así los
primeros serán postreros, y los postreros primeros.» "
Homilía:
" Jesús dijo:
«El reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de
familia, que salió por la mañana á ajustar obreros
para su viña. Y habiéndose concertado con los obreros en
un denario al día, los envió á su
viña.» "
Cuando Jesús dice
esta parábola, él esta a punto de resucitar a su amigo
Lázaro: Jesús esta solamente a pocos días, o
semanas, de su Pasión y Resurrección... Él
morirá pronto y dejará esta tierra... Y todavía,
Jesús a pasado solamente tres años predicando, y sus
discípulos eran solamente unos pocos... Comparado a muchos que
lo sucederían, Jesús paso poco tiempo predicando el
evangelio, y el tuvo pocos discípulos durante su vida
terrenal... Sin embargo, Jesús es el único que
recibía por su trabajo toda la Gloria de su Padre: "Yo te he
glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.
Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con
aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese." (Jn.
17:4-5)
Cuando nosotros juzgamos
cosas, lo hacemos de una manera humana: ¿Cómo
podríamos hacerlo de otra manera? Pero cuando Dios juzga,
él lo hace a su manera, esto es, en una manera divina. Ahora,
para juzgar, uno necesita un punto de referencia, un punto de
comparación; y para Dios, este punto de referencia es El mismo.
Como Dios es Amor (1 Jn. 4:16), el punto de referencia que Dios usa
juzgando es el Amor! Esto es lo que llevó a Santa Teresita del
Niño Jesús a decir: "En el atardecer de esta vida, yo
seré juzgada con mi amor." Consecuentemente, cuando el Padre
había juzgado el trabajo de su Hijo en la tierra, todo lo que
él había visto es el Amor, el Amor que es Dios sí
mismo, el Amor infinito e ilimitado, el Amor de Jesús, que casi
fue al punto de locura, la locura de la cruz (cf. 1 Cor. 1:18)!
El contexto en donde
Jesús dice esta parábola está aclarando bien la
historia: le importa poco lo que usted ha hecho o cuanto usted ha
trabajado, todo lo que cuenta es el amor que usted ha manifestado
logrando lo que le ha ordenado. Porque, en esta parábola entera,
no son los obreros quienes buscan trabajo, al contrario, es el
propietario quien sale a buscar trabajadores para su viña, es
él quien, cada vez, ordena a sus trabajadores ir a trabajar en
su viña! Haciendo la voluntad de Dios, haciendo la voluntad de
Dios con amor, haciendo la voluntad de Dios incluso por una sola hora
de trabajo: esto es lo que cuenta a los ojos de Dios, el Juez de Cielo
y de la Tierra!
" «¿No me es
lícito á mi hacer lo que quiero con lo mío?»
"
Esta frase, aplicada a
Dios, ha perturbado a mas de unas personas... Pero si ésta frase
nos perturba a nosotros, es porque nos falta humildad... Miremos en
María, ella esta sin mancha, más pura que cualquier
pureza que siempre será! Y todavía, Jesús
escogió a los hombres y no a las mujeres para que sean sus
sacerdotes y sucesores en el sacerdocio. ¿Porqué el no
escogió a María, quien con su pureza y santidad, pudo
haber servido mejor al Señor en su sacerdocio? Pero, el no lo
hizo. Cristo, a través de su libre voluntad, y de su infinita
sabiduria, escogió a los hombres para ser sacerdotes, a la
exclusión de cada mujer... Y María nunca se
ofendió por esto, porque su humildad la preservó de tal
desorden... Es lo mismo para todas las gracias que Dios concede a los
hombres: Dios actúa libremente, haciendo cualquier cosa que a
Él le agrade.
" «Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros.» " Que hermosas palabras para
nuestro tiempo! El autor de la Imitación de Cristo
expresó un similar pensamiento de la siguiente manera: "No te
estimes por mejor que otros, porque no seas quizá tenido por
peor delante de Díos, que sabe lo que hay en el hombre. No te
ensoberbezcas de tus buenas obras, porque de otra manera son los
juicios de Dios que los de los hombres, y a El muchas veces desagrada
lo que a ellos contenta. Si tuvieres algo bueno, piensa que son mejores
los otros, porque así conservas la humildad. No te daña
si te pusieres debajo de todos; mas es muy dañoso si te
antepones a sólo uno." (Libro uno, capitulo siete)
Acercándose a la
Mesa Eucarística, tengamos un espíritu de humildad,
miremos hacia el Señor, quien viene a nosotros a servirnos,
ofrezcámonos a Él para hacer su Voluntad en todas las
cosas! Que la Santísima Virgen María interceda por
nosotros y prepare nuestro corazón para recibir al Señor
de Señores y el Rey de Reyes! A través de Ella, con Ella,
y para Ella, que nosotros seamos un solo corazón y una sola alma
en Jesús! Amen!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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