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Homilía para el
vigésimo tercer Domingo del Año - Año A - Mt.
18:15-20
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Jesús dijo:
«Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y
redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado
á tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno
ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste
toda palabra. Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y
si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.
De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será
ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será
desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se
convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será
hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde
están dos ó tres congregados en mi nombre, allí
estoy en medio de ellos.» "
Homilía:
" Jesús dijo:
«Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y
redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado
á tu hermano.» "
En las primeras paginas de
su evangelio, San Mateo cita estas palabras del Señor: "Vosotros
sois la sal de la tierra." (Mt. 5:13) Esto significa que cada uno de
nosotros debemos de dar buen ejemplo, cada uno de nosotros debemos de
esparcir el dulce aroma de Jesucristo (cf. 2 Cor. 2:15).
Si nosotros vivimos en una
comunidad, recolectando juntos cada Domingo, por lo menos, esto es para
beneficiar de buenos ejemplos que nuestros hermanos y hermanas en
Jesucristo nos dan; esto es además para brindar a nuestros
hermanos todo lo que el Señor se dignó poner en nosotros!
Aun nuestra mera presencia, una presencia contemplativa durante la
celebración de la Eucaristía, por ejemplo, es aun una
buena palabra, una palabra de estimulo para todos nuestros hermanos! Si
nos gusta orar, no nos quedemos en casa el Domingo: vayamos a la
iglesia para hablar con nuestros hermanos, a través de nuestra
simple presencia!!
" «Mas si no te
oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de
dos ó de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere
á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la
iglesia, tenle por étnico y publicano. De cierto os digo que
todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y
todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el
cielo.» "
Algunas veces, no estamos
llamados a dar solamente un buen ejemplo. Nosotros constituyen como
jueces de nuestros hermanos. Aquí, nosotros debemos de ser
prudentes y buscar un buen consejo. A menudo, en tales casos, nosotros
tendremos recurso a la Iglesia y su institución: la Iglesia
tiene tribunales y un sistema judicial completo, tal como la sociedad
civil...
Tribunales, jueces, etc...
Nosotros parecemos estar un poco lejos de la religion... Pero no
realmente. De hecho, desde el tiempo de la Encarnacion de la Palabra,
todos nosotros hemos entrado en la plenitud del tiempo: "Venido el
cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de muje..."
(Gal 4:4). Esto significa que la Cristianidad inaugura la plenitud del
tiempo: la Cristianidad da testimonio al mundo entero que la plenitud
de Dios ha entrado en el tiempo, y que, consecuentemente, el tiempo en
el cual nosotros vivimos està un tiempo que toca la eternidad,
un tiempo que llega a su fin!
Si el tiempo llega a su
fin, entonces el juicio de Dios es cerca. Y así, todo lo que
esta relacionado con el juicio nos concierne al grado más alto.
"De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será
ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será
desatado en el cielo." Si el tiempo llega a su fin, entonces Cristo
esta ya ahí, por lo menos en cierta manera...
" «Otra vez os digo,
que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que
pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos. Porque donde están dos ó tres congregados en mi
nombre, allí estoy en medio de ellos.» "
Ciertamente, Jesus esta ya
aqui! El acaba de regresar a nosotros a través del
Espíritu Santo! El regresa a nosotros cada vez que celebramos la
Eucaristía! Pero, contrariamente al tiempo del Juicio de Dios,
nosotros todavía no vemos a Cristo: el esta allí; ahora,
o el esta presente espiritualmente, y así nosotros no lo vemos;
o el esta presente bajo la apariencia del pan y el vino, y así
nosotros no lo vemos así como el es ahora, en el Cielo...
Pero esto es precisamente
porque nosotros no vemos a Cristo, quien esta presente, que nosotros
hemos recibido esta gracia de misericordia: la gracia de ser capaces a
orar juntos con Cristo! "Otra vez os digo, que si dos de vosotros se
convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será
hecho por mi Padre que está en los cielos!"
Ahora es la hora de la
misericordia! Una misericordia que es abundante, desmesuradamente,
porque es tan grande como el Corazón de Cristo! Pidamosle a
Maria que ore con nosotros y por nosotros, para que la Misericordia de
Dios se derrame siempre más en la Iglesia y a través del
mundo entero!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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