Homilía para el venteavo Domingo del Año - Año A - Mt. 15:21-28
 
 
por
 
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: «Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.» Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: «Despáchala, pues da voces tras nosotros.» Y él respondiendo, dijo: «No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: «Señor socórreme.» Y respondiendo él, dijo: «No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.» Y ella dijo: «Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.» Entonces respondiendo Jesús, dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.» Y fué sana su hija desde aquella hora. "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: «Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.» "
 
Después de haber predicado la Buena Nueva en Galilea, Jesús se va un poco al norte, hacia el distrito de Tiro y Sidón. En otras palabras, él va hacia una tierra extranjera, una que esta habitada sobre todo por los no- judíos y los paganos, personas que no pertenecen a Israel. Y Jesús tendrá un encuentro inevitable: con una mujer de esa área, una Cananea, una mujer de lo que se llamó la tierra de Canaan!
 
Que estaba esperando Jesús encontrar en esas tierras? Judíos? Ciertamente no. Extraños, no-judios? Sin una duda. Pero entonces, porque ir al distrito de Tiro y Sidón? Ya que el lo indicará claramente, como él lo ha dicho, que ha sido enviado solo para la gente de Israel? Aquí hay un verdadero misterio... Cual es este misterio?
 
Jesús ha declarado: "No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa." (Mc. 6:4) Y: "De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra." (Lc. 4:24) Ciertamente, Jesús, estaba hablando así de su propio pueblo: Nazaret. Pero esto es también verdad para todo Israel, si no Cristo no hubiera sido condenado a muerte por todos los israelitas.
 
Miremos todo el honor y la gloria que esperan de Jesús en esta tierra extranjera: "Señor, Hijo de David!," Grita la mujer cananea... Ciertamente, judíos habrían dicho lo mismo. Pero no es la distancia etnica, la que separa a Cristo de esta mujer, que hace la aclamación de la mujer cananea más gloriosa para el Salvador de los Hombres?
 
Lo mas caracteristico es, que aqui se le pidió a Jesus como combatir al demonio: "Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio." Es como si toda la gloria, una gloria eterna e ilimitada, la gloria que pertenecerá al Redentor cuando él aplastará para siempre al Príncipe de las tinieblas en el Ultimo Día, no debe de ser manifestada en Israel, pero sí en tierra extranjera...
 
Verdaderamente, hay aquí un gran Misterio, el de la Salvación Universal en Cristo Jesús, el del dominio universal del Bien sobre el Mal! Porque el diablo ronda alrededor de nosotros: "Vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore." (1 P. 5:8) El diablo no olvida a ninguno, y es bueno saber que, misteriosamente, el Salvador de los hombres está ahí para combatir este enemigo diario!
 
" Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: «Despáchala, pues da voces tras nosotros.» Y él respondiendo, dijo: «No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: «Señor socórreme.» Y respondiendo él, dijo: «No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.» Y ella dijo: «Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.» "
 
Cuando Jesús habla de "perrillos", el esta usando esta palabra para referirse a los paganos: es una expresión que se usaba en ese tiempo. Pero, de hecho, Jesús sabe muy bien que esta mujer, aun cuando ella parece ser un "perrillo", por lo que se refiere a ella en términos de etnicidad y nacionalidad, es en realidad una verdadera hija de Dios en su corazón y en su espíritu. Las apariencias engañan!
 
Sin embargo, durante un tiempo, Jesús esta jugando: el toma a la mujer como pagana y busca probar su humildad. De hecho, que humillación la que sufre ella! El ser llamado "perrillo" por el Maestro del Mundo! Verdaderamente, cualquier persona otra que esta mujer hubiera reaccionado diferente, no contestando como ella lo hizo, con mucha humildad!
 
Jesús sabia que esta mujer era humilde, y es por eso que el no vaciló en probarla ante sus discípulos, quienes estaban perturbados con este encuentro... Porque cualquier persona que desee combatir y rechazar al demonio, es ya un hijo de Dios, un hijo adoptivo del Padre! Verdaderamente, ésta mujer de Canaan, que quería que Jesús lanzara el demonio fuera del corazón de su hija, está ya viviendo en el Corazón de Dios!
 
" Entonces respondiendo Jesús, dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.» Y fué sana su hija desde aquella hora. "
 
La respuesta y el testimonio de Jesús no se tarda! "Oh mujer, grande es tu fe!" Un eco de esta otra frase memorable del Señor, hablando al centurión romano: "De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta!" (Mt. 8:10)
 
Si la Santísima Virgen estuviera ahí, siguiendo a Jesús, como se puede pensarlo, como ella hubiera entendido esta alabanza de la fe de los no-judios? No era su fe, la fe de la Madre de Dios, perfecta? No supera la fe de María, la mujer judía por excelencia, la fe de todos los discípulos de Cristo, de ninguna manera?
 
Todas estas preguntas no tienen sentido si pensamos en la humildad de María, una humildad que es incomparable e ilimitada: "Porque ha mirado á la bajeza de su criada." (Lc. 1:48) María, en el Espíritu Santo, exaltó su propia humildad, pero no exaltó su fe. Y su humildad la coloca -la Madre de Dios- sobre los discípulos de Cristo: "El que se humillare, será ensalzado." (Mt. 23:12)
 
Además, si todos los elegidos de Dios están en Cristo por la gracia que los salva, entonces semejantemente todos son en Maria, por la fe que hace cada uno de ellos libre por amor. Así, si Jesús alaba la fe de la mujer cananea o la del centurión, es siempre María a quien el honra, para la Gloria del Cuerpo entero, destinado para vivir eternamente en el hogar del Padre.