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Homilía para el
décimo sexto Domingo del Año - Año A - Mt. 13:24-30
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Otra parábola les
propuso, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al hombre
que siembra buena simiente en su campo: Mas durmiendo los hombres, vino
su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se
fué. Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces
apareció también la cizaña. Y llegándose
los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor,
¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de
dónde, pues, tiene cizaña? Y él les dijo: Un
hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él dijo: No;
porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también
con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la
siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores:
Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas
recoged el trigo en mi alfolí.» "
Homilía:
" Otra parábola les
propuso, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al hombre
que...» "
Las parábolas que
tratan de explicar el Reino sigue una a otra: en el último
domingo, nosotros leíamos la parábola del sembrador,
ahora la de la cizaña y del buen grano. A estas dos nosotros
podemos añadir la del grano que crece por si mismo, como
decía San Marcos (Mc. 4:26-29). Sin desear de comentar esta
parábola, leámosla juntas antes de conseguir la
parábola de hoy:
" «Así es el
reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra; Y duerme,
y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como
él no sabe. Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba,
luego espiga, después grano lleno en la espiga; Y cuando el
fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es
llegada.» " (Mc. 4:26-29)
" «El reino de los
cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró
cizaña entre el trigo, y se fué. Y como la hierba
salió é hizo fruto, entonces apareció
también la cizaña. Y llegándose los siervos del
padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste
buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene
cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho
esto.» "
Las parábolas de San
Marcos (4:26-29) y de San Mateo (13:24-30) tienen una cierta
similaridad una con otra: alguien actúa e interfiera en nuestro
cultivo, en el campo, el cual es un signo del Reino de Dios! Pero, en
cada caso, ese alguien es diferente: este es Dios y su Providencia en
la parábola de San Marcos, y el enemigo de la naturaleza humana,
el Demonio, en la parábola de San Mateo.
La Divina Providencia cuida
sobre el propio desarrollo de la germinación y maduración
de nuestro jardín: Dios pone orden en nuestra vida! Del otro
lado, el Diablo disturbe el crecimiento pacífico y equilibrado
de la buena semilla sembrando la cizaña: las tentaciones del
Diablo son al origen de todas las desobediencias del hombre a las
órdenes de Dios...
" «Y los siervos le
dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él
dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis
también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo
otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á
los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para
quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.» "
La parábola de la
cizaña y del grano fue explicada por Jesús sí
mismo (Mt. 13:36...) ¿Que mas puedo agregar? Si Jesús da
una explicación ¿Quien puede dar una mejor? Ninguno,
verdaderamente. Y todavía, no dijo el mismo Jesús, en la
víspera de su Pasión: "El que en mí cree, las
obras que yo hago también él las hará; y mayores
que éstas hará; porque yo voy al Padre." (Jn. 14:12)
Así como
Jesús creció, así el Cuerpo místico de
Cristo crece, no solo en el numero de creyentes quienes vienen cada
día a unírsele a los de los siglos anteriores, pero
además en calidad, penetrando cada vez mas profundamente en la
profundidad de Dios, a través del Espíritu Santo: "Cuando
viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará
á toda verdad." (Jn. 16:13)
Así no hay grano de
sal que se le pueda agregar a los que Jesús, en toda su verdad,
nos ha explicado concerniente a esta parábola de la
cizaña y del buen grano? Hace veinte años, en 1985, yo
escribí mis reflexiones, a mano, en un pedazo de papel. Diez
años después, yo pude transcribir mis reflexiones en una
computadora. Ahora, yo escribo esta homilía mecanografiando mis
pensamientos directamente sobre el teclado de la computadora...
Incesantemente la tecnología se desarrolla!
Así, podría
ser posible ahora usar un herbicida selectivo para erradicar la
cizaña del campo, sin dañar el buen grano. Pero
¿Podría hacerse esto perfectamente? Yo no lo creo.
Solamente los Ángeles de Dios, como Jesús dice en su
explicación de la parábola (cf. Mt. 13:39), podrán
realizar tal trabajo, un día, en toda su perfección...
Sin embargo, si tal
separación, una que es casi perfecta, podría ser
realizada ahora, ¿No seria una muestra, entre otras, que el
Día del Juicio esta cerca? Así como dijo San Pablo:
"Ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando
creímos." (Rm. 13:11) Que la Santísima Virgen Maria nos
prepare al encuentro del Señor Jesús en la
Eucaristía de hoy!
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