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Homilía para el
décimo quinto Domingo del Año - Año A - Mt. 13:1-9
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Aquel día,
saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar. Y
se allegaron á él muchas gentes; y entrándose
él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á
la ribera.
" Y les habló muchas
cosas por parábolas, diciendo: «He aquí el que
sembraba salió á sembrar. Y sembrando, parte de la
simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la
comieron. Y parte cayó en pedregales, donde no tenía
mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad
de tierra: Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse,
porque no tenía raíz. Y parte cayó en espinas; y
las espinas crecieron, y la ahogaron. Y parte cayó en buena
tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á
sesenta, y cuál á treinta. Quien tiene oídos para
oir, oiga.» "
Homilía:
" Aquel día,
saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar. Y
se allegaron á él muchas gentes; y entrándose
él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á
la ribera. "
Hoy, Jesús esta en
un bote, para anunciar la Buena Nueva a su gente, a la multitud que
esta en la playa, en la orilla del lago de Tiberíades. Una
inusual situación, es verdadera. Pero no es nueva. Jesús
había ya predicado en el bote de Simón: "Entrado en uno
de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo
desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde
el barco á las gentes." (Lc. 5:3)
Es una situación
inusual la que se explica más adelante, después de la
Resurrección de Jesús. De hecho, nosotros encontramos
entonces una situación inversa: Jesús esta en la orilla,
y los discípulos están en las barcas, intentando en vano
de pescar: "Venida la mañana, Jesús se puso á la
ribera..." (Jn. 21:4) Jesús permanecerá en la orilla. El
no caminará sobre el agua para juntarse a sus discípulos
en la barca: "Jesús fué á ellos andando sobre la
mar." (Mt. 14:25) Porque, después de la Resurrección, la
situación ha cambiado!
La orilla es estable
comparado con el mar, la cual fluctúa. La orilla es la tierra
sólida, el signo inequívoco del Reino eterno de Dios, el
Reino que nosotros alcanzamos solamente después de navegar a
través de los mares tumultuosos de la vida... Así Cristo
resucitado esta en la orilla, porque Jesús esta en el Reino,
Jesús es el Reino! Pero antes de su muerte y
resurrección, Jesús esta en la barca, ocupando el lugar
de los discípulos, y demostrando a ellos el ejemplo a seguir.
Pero si la orilla es el
signo del Reino de Dios que viene, entonces la multitud, el Pueblo de
Dios quien escucha al Maestro, esta, en cierta manera, ya en el Reino
de Dios.... ¿Como puede ser esto? ¿Es esto verdaderamente
posible? ¿No sentimos cada día la inestabilidad inherente
en esta transitoria y efímera vida? Por supuesto, nosotros
todavía estamos en nuestro peregrinaje. Pero, precisamente
porque nosotros todavía estamos en nuestro camino, nosotros
podemos vivir ya una vida nueva, una que sea estable como la Vida del
Reino. Nosotros podemos recibir dentro de nosotros la misma Vida de
Dios, a través del Sacramento de la Eucaristía!
" Y les habló muchas
cosas por parábolas, diciendo: «He aquí el que
sembraba salió á sembrar. Y sembrando, parte de la
simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la
comieron. Y parte cayó en pedregales, donde no tenía
mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad
de tierra: Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse,
porque no tenía raíz. Y parte cayó en espinas; y
las espinas crecieron, y la ahogaron. Y parte cayó en buena
tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á
sesenta, y cuál á treinta. Quien tiene oídos para
oir, oiga.» "
Jesús esta en la
barca, y el Pueblo de Dios en la orilla: una situación que nos
habla del Reino de Dios. Una situación que lleva a Jesús
hablar del Reino de Dios. Para que nosotros, los creyentes del Pueblo
de Dios, podamos ya vivir de la vida del Reino a través de un
mejor conocimiento de esta misma vida (recordemos que la vida de Dios
es una vida de conocimiento - cf. Jn. 17:3). Jesús se coloca en
un lugar inestable, en una barca, con el riego de ser sacudido por el
viento. Jesús fue el primero en el camino de la Pasión,
para guiarnos a todos a la orilla del Reino.....
Jesús nos
dirá muchas parábolas. La primera, la que hemos
leído este día, es la del sembrador. Nosotros encontramos
en esta parábola aquel quien es al origen material de toda
Eucaristía: el sembrador! Nosotros encontramos además en
ella el camino de la vida, con todas sus trampas... Finalmente,
nosotros encontramos ademas en ella cuatro clases de hombres (o
mujeres), de los cuales una sola logra la salvación en Cristo...
Porque los granos somos nosotros... Porque la Eucaristía es
nuestra vida, nuestra verdadera vida!
¡Que la
Santísima Virgen Maria nos enseñe como conocer a
Jesús y todo su Misterio!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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