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Homilía para el
catorceavo Domingo del Año - Año A - Mt. 11:25-30
por
el Canónigo Dr. Daniel Meynen
" En aquel tiempo,
respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios
y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.
Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos. Todas
las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al
Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y
aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.
" «Venid á
mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os
haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga.» "
Homilía:
" En aquel tiempo,
respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios
y de los entendidos, y las hayas revelado á los
niños.» "
En el evangelio que hemos
leído este día, Jesús tratará de hacernos
entender quien es su Padre y nuestro Padre. Y él
comenzará con una oración a su Padre. Una oración
que no es igual a otras oraciones, ya que es una oración de
alabanza, una acción de gracias, una verdadera
Eucaristía: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra..."
Podemos hacer una cosa
mayor y más noble que orar y agradecer al Padre, nuestro Padre?
Porque Él es el Creador, el de que dependen todas las cosas, y
el que está el origen de todo. El Padre es la fuente de todo, el
inclusive es su propia fuente: su vida depende de sí mismo y no
de otra persona divina. El Padre es la Divina Persona quien está
en el origen de toda la Vida de la Santísima Trinidad, el del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Así que uno, no
puede tener relación con el Padre si no lo reconocemos como tal,
sobre todos los demás! Para estar en relación con el
Padre, nosotros debemos de humillarnos ante Él, reconocer
nuestra indigencia, nuestra pobreza, nuestra dependencia de
Él... Nosotros debemos de ser como niños, porque los
niños son verdaderamente incapaces de ser como gente mayor, ya
que ellos son verdaderamente pequeños...
Pero, en efecto, los
niños crecen, y, un día, ellos serán personas
mayores. Así, es en uno sentido espiritual, que Jesús
dice estas palabras: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los
entendidos, y las hayas revelado á los niños."
Así, para ser agradables al Padre, debemos de tener un
espíritu de niños: es la infancia espiritual, que nos
debe de animar!
" «Todas las cosas me
son entregadas de mi Padre.» "
Si nosotros tenemos un
espíritu de niños con respecto al Padre, entonces
será imposible que Dios, nuestro Padre, no nos dé su
gracia, la cual es el poder espiritual capaz de hacernos sus hijos
adoptivos en la Palabra de Dios: "Aquel era la luz verdadera, que
alumbra á todo hombre que viene á este mundo... Mas
á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser
hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre." (Jn. 1:9,12)
Si somos hijos de Dios,
entonces el Señor Jesús es nuestro hermano, nuestro
hermano mayor, Él con quien somos uno en el Espíritu
Santo. Así que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, pero
sí a Cristo y a Dios. Entonces las siguientes palabras de
Jesús, se hicieron realidad: "Todas las cosas me son entregadas
de mi Padre." Y: "Todo lo que el Padre me da, vendrá á
mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera." (Jn.
6:37) Y además: "Por eso os he dicho que ninguno puede venir
á mí, si no le fuere dado del Padre." (Jn. 6:65)
" «Nadie
conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció
alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere
revelar.» "
El Padre nos conduce hacia
el Hijo, y el Hijo nos conduce hacia el Padre. Cuando alguien se
humilla ante el Padre, entonces El, en su inmenso Amor y tierna
Compasión, no puede admitir que alguien este bajo sus pies:
inmediatamente, él lo elevará hacia sí,
haciéndolo su hijo o hija, su hijo adoptado. Con nuestro Padre,
este dicho del Señor es siempre aplicable: "Quien se humille
será exaltado." (Mt. 23:12)
Cómo el Padre,
nuestro Padre, nos eleva? Que hace El con nosotros, si nos humillamos
ante Él? Él nos hace sus niños adoptivos, hijos de
Dios! Pero esto no es todo. De hecho, el Hijo es la imagen del Padre,
"la imagen del Dios invisible" (Col. 1:15). Entonces, en cierto
sentido, si nosotros nos humillamos ante el Padre, Él nos hace
imágenes de sí mismo, otros Padres!
No dijo San Pablo a los
Corintios: "En Cristo Jesús yo os engendré por el
evangelio." (1 Cor. 4:15)? San Pablo es verdaderamente un Padre, en un
sentido espiritual de la palabra, un Padre quien, en cierto sentido,
les da a sus hijos la vida eterna, en el unico Hijo del unico Padre,
eterno y omnipotente. Entonces, nosotros también podemos ser
otros Padres, en el único Padre que está en el cielo.
Además, no es llamado "Santo Padre", la Cabeza de la Iglesia
Católica y Romana, quien se humilla a sí misma ante el
Padre y ante los hombres, declarándose "el Siervo de los siervos
de Dios"?
" «Venid á
mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os
haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga.» "
No es una carga "ser
Padre"? No es difícil y ardua tarea ser "Santo Padre"? No
tenemos todos, una cierta paternidad espiritual, que debemos de ejercer
alrededor de nosotros: padres conduciendo a sus hijos; diáconos,
sacerdotes, y sobretodo, obispos, hacia a sus respectivas multitudes?
Entonces, si nuestro trabajo es pesado, si nos desanimamos en nuestro
trabajo, por la ingratitud de nuestros hijos, vayamos a Jesús,
la única Imagen del Padre, el que renueva nuestras fuerzas!
Porque la fatiga, el
sufrimiento y el dolor, el desanimo, nos afecta solamente porque nos
falta humildad y mansedumbre... "Bienaventurados los pobres en
espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos...
Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por
heredad." (Mt. 5:3,5) Pidámosle a María que nos conduzca
hacia Jesús de manera que nos enseñe a ser verdaderos
padres, como Él, Él quien es la única Imagen del
"Dios invisible" (Col. 1:15)!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
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