Homilía para la fiesta de San Juan Bautista - Lc. 1:57-66 & 80
 
 

por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen


 

" Y á Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz, y dio a luz un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.


" Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: «No; sino Juan será llamado.» Y le dijeron: «¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.» Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: «Juan es su nombre.» Y todos se maravillaron. Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: «¿Quién será este niño?» Y la mano del Señor estaba con él.


" Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel. "



Homilía:


" Y á Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz, y dio a luz un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella. "


Hoy, la liturgia dominical del tiempo ordinario da lugar a una fiesta, a una gran fiesta: el Nacimiento de Juan Bautista, ¡aquel quien Dios eligió para preparar la venida de su hijo al mundo! De hecho es una gran fiesta, una fiesta de alegría ¡y ante todo es una fiesta de misericordia! Isabel, la madre de Juan, era estéril (cf. Lc. 1:7 y 36) y es gratuitamente - es decir, por gracia de Dios-que ella recibe del Señor este favor extraordinario de concebir un hijo en su vejez (cf. Lc. 1:36). "Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella."


Se trata de una celebración de la Misericordia, porque el nacimiento de Juan anuncia el nacimiento próximo del Mesías, el Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, enviado al mundo para rescatar a la humanidad, perdida desde el pecado original. Con el nacimiento de Juan Bautista la humanidad toda se encuentra en un momento crucial de su historia: de ahora en más, el pecado no agobiará más al mundo, sino que la gracia de Dios conquistará, poco a poco, el corazón de los hombres hasta llevarlos a la alabanza y al servicio de Dios, ¡Tres veces Santo! Si Juan, por el hecho de ser concebido por sus padres Zacarías e Isabel, ha llevado en sí las marcas del pecado original, de igual manera él fue santificado antes de nacer por Jesús mismo, cuando Jesús estaba aún en el vientre de María, su Madre. (cf. Lc. 1:41-44)


" Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: «No; sino Juan será llamado.» Y le dijeron: «¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.» Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: «Juan es su nombre.» Y todos se maravillaron. "


Hasta al momento en que nació su hijo Juan Bautista, Zacarías permaneció sin habla. Era una penitencia. De hecho, nueve meses antes de que su hijo naciera, Zacarías se encontraba en el Templo, cuando un ángel del Señor se le manifestó para anunciarle que su esposa iba a tener un hijo: "Mas el ángel le dijo: «Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Isabel te dará un hijo, y lo llamarás Juan...» " (Lc. 1:13) Pero Zacarías dudó del poder de Dios y, como castigo, el ángel le dijo: "Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo." (Lc. 1:20)


Durante los nueve meses de embarazo de su esposa, Zacarías tuvo el tiempo necesario para reflexionar sobre todo aquello y de meditar sobre la bondad y misericordia del Señor, quien se dignó volver la mirada hacia esta familia, ¡para que, de su descendencia, nazca aquél que debía anunciar al Pueblo de Dios la venida del Mesías! También, al llegar el momento de dar un nombre a su hijo, él no dudó en confirmar el deseo de su esposa Isabel: "¡Juan es su nombre!" Escribiendo sobre una tablilla lo que el ángel le había dictado, Zacarías manifiesta su fe en la palabra de Dios y, como el ángel había anunciado, Zacarías recuperó el habla...


" Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: «¿Quién será este niño?» Y la mano del Señor estaba con él. "


En verdad, el nacimiento de Juan Bautista representa un momento decisivo y crucial para toda la humanidad. Zacarías, su padre, es el primero en testimoniarlo: pasó de ser incrédulo a ser creyente; ¡de ser mudo a alabar y bendecir al Altísimo! ¡El mundo cambiará, porque he allí el Mesías! Ya santificó a Juan en el seno de su madre; ya la misericordia se expande por toda la tierra, porque Dios viene a salvar al hombre y a transformarlo en un hombre nuevo, un hombre según el corazón de Dios, un hombre sobre el cual la mano del Señor reposa: "La mano del Señor estaba con él".


Juan lleva de ahora en más un nombre que no es el de sus antepasados: ¡él lleva un nombre nuevo! Un nombre es la expresión de la personalidad de un ser. Y cuando el Señor mismo da un nombre, quiere decir que aquél que recibe ese nombre es verdaderamente reconocido como el Espíritu mismo de Dios. El nombre de Juan significa "gracia". Dándole tal nombre, el Señor ve ya en él a su propio hijo; Juan no es el Hijo de Dios hecho hombre sino el que lo anuncia, el signo viviente del Mesías. Otro Juan, el que escribió el cuarto evangelio, lo comprendió muy bien, al decir: "Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan... No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo." (Jn. 1:6-9)


" Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel. "


A cada cual su vocación. Juan tuvo también la suya, aunque por cierto fue poco común. Como todo llamado por Dios, Juan se preparaba interiormente a la misión que le fue confiada. Esa fue su vida oculta. Esa fue su vida con el Espíritu del Señor. Tal fue su secreto. ¿Acaso no es esta una humilde replica de lo que fue la preparación de María a la venida del Señor en ella, aquel día de la Anunciación? María también recibió de Dios un nombre nuevo: ¡el ángel Gabriel la llamaba "llena de gracia!" (Lc. 1:28)


Que la Santísima Virgen María sea hoy, más que en cualquier otro día, nuestra mediadora junto a su Hijo Divino, para que por Ella la gracia del Señor venga en nuestras almas y haga de nosotros hombres nuevos según el corazón de Dios, unidos en una misma fe, una única esperanza, un solo amor, ¡en una comunión eterna en el Cuerpo y la Sangre de Cristo! ¡Amén!