|
Homilía para el
trigésimo primer Domingo del Año - Año C - Lc.
19:1-10
por el
Canónigo Dr. Daniel Meynen
" Habiendo entrado
Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había
allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores
del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era
Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues
era de baja estatura. Entonces se adelantó corriendo y se
subió a un árbol para verlo cuando pasara por
allí. Cuando llegó Jesús al lugar, miró
hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja enseguida, pues hoy tengo
que quedarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y
lo recibió con alegría. Entonces todos empezaron a
criticar y a decir: «Se ha ido a casa de un rico que es un
pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús:
«Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a
quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro
veces más.» Jesús, pues, dijo con respecto a
él: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues
también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha
venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.» "
Homilía:
" Habiendo entrado
Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había
allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores
del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era
Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues
era de baja estatura. "
El episodio contado por San
Lucas en el Evangelio de este domingo se sitúa muy poco antes de
la Pasión del Señor. Luego de Jericó, Jesús
irá a Bethania, y luego a Jerusalén para entrar
allí solemnemente el Domingo de Ramos. La reputación de
Jesús ya no es algo que haya que hacer: ¡ya era visto como
el gran Profeta, el que todos esperan, el Mesías! En
consecuencia, la multitud se precipita cuando Jesús entra en
Jericó. Hay muchísima gente, tantos que aquellos de baja
estatura como Zaqueo - un publicano, un recolector de impuestos - no
alcanzan a ver a ese Jesús de quien tanto se habla:
"Quería ver cómo era Jesús, pero no lo
conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura."
Si todo eso hubiera pasado
hoy, Jesús no hubiera tenido inconveniente alguno en ser visto
por todo - o por casi todo - el mundo. Suponiendo que Jesús
interesara hoy proporcionalmente a tanta gente como en su época,
lo que quedaría por ser probado, no hay duda alguna que todo - o
casi todo - el mundo hubiera podido verlo entrar en Jericó, o
simplemente en Roma, en París o en Londres... ¡En efecto,
la televisión permite que una persona sea vista en todos lados
al mismo tiempo en el mundo entero! ¿Pero hubiera manifestado
cada uno de nosotros algún ardor por ver a Jesús?
¿Qué esfuerzo hay que hacer para mirar esa pantalla, esa
linterna mágica? Seguramente que nuestro esfuerzo hoy hubiera
sido menos importante y meritorio que el de Zaqueo hace casi dos mil
años...
" Entonces se
adelantó corriendo y se subió a un árbol para
verlo cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús
al lugar, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja
enseguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.» "
¡La religión
molesta! ¡La fe y la moral son exigentes! ¡Para ir al Cielo
hay que esforzarse! ¡No olvidemos que Jesús está a
algunos días de su Pasión! El Espíritu Santo
está sobre el y lo guía en su marcha hacia
Jerusalén. Pero, en el camino, el Espíritu del
Señor actúa entre los hombres y mujeres de las ciudades y
pueblos que Jesús atraviesa, y el, el Espíritu, el Poder
de Dios, se derrama ya sobre esos futuros discípulos de Cristo:
suscita en ellos pensamientos y actos heroicos. Especialmente inspira a
Zaqueo a que haga el esfuerzo para ver a Jesús, el gran Profeta.
¡Entonces, Zaqueo corre, se adelanta al Señor, determina
con precisión el lugar por donde va a pasar, se sube a un
árbol, un sicómoro, y espera allí su paso!
¡Ciertamente que Zaqueo se molesta y hace un esfuerzo para ver a
Jesús! Su esfuerzo va a ser largamente recompensado...
" Cuando llegó
Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo:
«Zaqueo, baja enseguida, pues hoy tengo que quedarme en tu
casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió
con alegría. "
Zaqueo a testimoniado su
amor por Jesús haciendo el esfuerzo de ir a verlo. Por su parte,
Jesús testimonia su amor por Zaqueo en particular, y por todos
los hombres en general, invitándose a así mismo a la casa
de Zaqueo para alojarse allí. ¡Que intercambio
maravilloso! ¡Amor por amor! "Si alguien me ama, guardará
mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a
él para poner nuestra morada en él." (Jn. 14:23) Si el
Cristo viene a alojarse hoy a lo de Zaqueo, es para manifestar con ese
signo su llegada al corazón del mismo Zaqueo. Porque lo
importante es la llegada del Señor a nuestra alma...
Hacer el esfuerzo de ir a
ver a Jesús... ¡He ahí todo un programa! Si hacemos
el esfuerzo, seguramente en el Cielo podremos ver a Jesús,
sentado a la derecha del Padre, con el Espíritu Santo.
¡Entonces el Dios Trino, Padre, Hijo, y Espíritu Santo
habitará en nosotros y nosotros en el! Pero eso ya hoy puede
realizarse. Porque si hacemos el esfuerzo, día tras día,
de permanecer puros de todo pecado, si podemos recibir en nosotros al
Señor por el Sacramento de la Eucaristía, entonces
verdaderamente Dios vive en nosotros y nosotros en El en la Santa
comunión: "El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en
mí y yo en él." (Jn. 6:56)
" Entonces todos empezaron
a criticar y a decir: «Se ha ido a casa de un rico que es un
pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús:
«Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a
quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro
veces más.» Jesús, pues, dijo con respecto a
él: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues
también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha
venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.» "
Zaqueo era un pecador...
¿Quién no lo es? ¿Quién no lo ha sido
nunca? Solo la Muy Santa Virgen María no ha pecado nunca.
Entonces, cuando Jesús dice: "El Hijo del Hombre ha venido a
buscar y a salvar lo que estaba perdido", ¿pudiera eso mismo
querer decir que Jesús no vino a la tierra para María?
Seguramente que no. Jesús vino a la tierra para Maria, en primer
término, porque fue la primera en el tiempo en beneficiarse de
la presencia del Salvador, y luego, por todos los hombres y mujeres.
¡Pero María, incluida en el tiempo, esta lejos de rechazar
a los pecadores: hace un solo cuerpo con ellos: con nosotros!
¡Maria, concebida sin pecado, es la Madre de todos los hombres:
tiene con todos los pecadores una relación única que la
hace solidaria de todos!
Nosotros también,
hoy como ayer y como mañana, somos todos solidarios de todos los
hombres pecadores. Si mi vecino ha pecado, yo soy, en algún
sentido, responsable de su pecado. De un modo similar, si quiero que la
Paz reine en el mundo, debo primero llevar la paz a mi corazón,
a mi familia, a todo lo que me rodea, a mi país!
¡Sí cada uno de nosotros hace el esfuerzo para ver al
Señor y esperar su paso, que nadie dude entonces que el
Señor, que es el Príncipe de la Paz, hará su
residencia en nosotros!
¡Suscripción a la homilía
semanal del Padre Daniel Meynen
|
||