Homilía para el vigésimo Domingo del Año - Año C - Lc. 12:49-53


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen



" «He venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que no se haya cumplido!»

" « ¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.» "


Homilía:


" «He venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que no se haya cumplido!» "

Juan Bautista, anunciando al Pueblo Judio la venida del Salvador, decia:  "Yo les bautizo con agua, pero está para llegar uno con más poder que yo, y yo no soy digno de desatar las correas de su sandalia. El los bautizará con el Espíritu Santo y el fuego. Tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus graneros, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga." (Lc. 3:16-17)

Esas palabras de Juan Bautista ilustran de manera luminosa lo que Jesus dice en el Evangelio:  ¡El Hijo de Dios ha venido a la tierra para aportar a los hombres y a las mujeres de todas las naciones la Salvacion con la Sangre de su Cruz! ¡Porque solo ella, la Cruz del Calvario, es la que puede hacer sumergir a toda la humanidad en un fuego que queme con un amor purificador!

Desde el instante de su Encarnación, el Hijo de Dios hecho Hombre no cesa de desear ese instante supremo en el que podra al fin testimoniar su amor por su Padre muriendo en la Cruz del Calvario: "«Pero tambien he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que no se haya cumplido!»"  ¿Que es en efecto recibir el Bautismo, sino estar sumergido en el amor purificador de Dios, ese amor del cual el signo concreto, unico y absolutamente perfecto es la muerte de Cristo?

Oigamos a San Pablo en ese pasaje que me gusta citar de la Epistola a los Romanos:  "Como ustedes saben, todos nosotros, al ser bautizados en Cristo Jesús, hemos sido sumergidos en su muerte." (Rm. 6:3)  En otra parte, en la Carta a los Hebreos, el autor resalta muy bien que Cristo se ofreció a Dios en el Espiritu Santo, que es el Amor del Padre y del Hijo, ese Amor de Dios que purifica al hombre de sus pecados en la Sangre de Cristo:  "... pero con toda seguridad la sangre de Cristo, que se ofreció a Dios por el Espíritu eterno como víctima sin mancha, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que sirvamos al Dios vivo!" (He. 9:14)

" «... ¡qué angustia siento hasta que no se haya cumplido!» "

Jesus esta angustiado... ¿No lo estariamos nosotros tambien si estuviesemos en su lugar? Y de hecho nosotros estamos alli, un poco...  Porque Jesus es nuestro modelo: nos muestra el camino, la ruta a seguir. Si Jesus desea ser bautizado en su muerte, nosotros debemos desearlo tambien para nosostros mismos... ¿Pero no es esa una situacion angustiante? ¿Vamos a ser capaces de un acto semejante? A la hora de la prueba, ¿seremos verdaderos discipulos del Señor?  He ahi, un poco, la angustia de Jesus...  Tanto nos sobrepasa, que nosotros no podemos comprender bien esa angustia...

Porque, por un lado, Jesus es Dios, y sabe con todo conocimiento de causa que ira hasta el fin y que su victoria sera morir por todos los hombres en el madero de la Cruz. Pero por otra parte Jesus es Hombre, y experimenta una angustia mortal, tan intensa que en el Monte de los Olivos, la vispera de su Pasion, sudara gotas de sangre: "«Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo. Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre que caían hasta el suelo." (Lc. 22:42-44)

" «¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.» "

¿Hemos debido esperar la venida de Cristo para que hubieran disensiones en las familias?  Desgraciadamente, no... Las habia mucho tiempo antes de el nacimiento del Salvador del hombre. Entonces, ¿que quiere decir Jesus? No es posible que se haya equivocado puesto que es Dios... Entonces tiene razon en decir que esta en el origen de disensiones en las familias...

En efecto, ¿cual fue la primera disension de familia de la humanidad?  Aunque Adan y Eva pecaron casi simultaneamente, el libro del Genesis no nos dice que hayan discutido a continuacion: aceptaron vivir juntos su larga penitencia... Pero mas tarde, sus hijos, no se conducieron tan bien. Por lo menos, Cain: "También Abel le hizo una ofrenda, sacrificando los primeros nacidos de sus rebaños y quemando su grasa. A Yavé le agradó Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Ante esto Caín se enojó mucho y su rostro se descompuso. (...) Caín dijo después a su hermano Abel: «Vamos al campo.» Y como estaban en el campo, Caín se lanzó contra su hermano Abel y lo mató." (Gn. 4:4-8)

¡El asesinato de Abel por Cain muestra que la primera disension de familia en la humanidad tuvo por origen los celos; lo celos espirituales, los mas terribles que haya!  En efecto, Cain se sintio despechado por el hecho que Dios prefirio la ofrenda de Abel a la suya.  ¡Y esta ofrenda ya era entonces el signo de la fe en la promesa del Mesias que debia venir!

¡Pero no hay ahi una fatalidad! ¡Si Jesus nos ha recordado que se iban a producir disensiones por su causa es precisamente para que pongamos cuidado en evitarlas!  Han habido disensiones, y disensiones habra. Pero nosotros podemos hacer todo los posible para que no se produzcan, y si ya se han producido, debemos comprometer nuestros esfuerzos para suprimirlas, en la medida de lo posible...

¡Que la Muy Santa Virgen Maria, la Reina de la Paz, nos ayude con su oracion, afin de que las disensiones en las familias, en los diferentes paises, entre los pueblos y la gente de todas las culturas y religiones desaparezcan para siempre, si eso es lo que Dios quiere!