Homilía para el décimo octavo Domingo del Año - Año C - Lc. 12:13-21
 
 
por el
 
Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Y díjole uno de la compañía: «Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.» Mas él le dijo: «Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?» Y díjoles: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.»
 
" «Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho; Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate. Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Y díjole uno de la compañía: «Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.» Mas él le dijo: «Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?» "
 
Jesus estaba enseñando a la multitud, cuando alguien le apostrofa diciendole: "Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia." Se trata aquí de un diferendo de familia que es presentado ante Jesus, para que este trate de poner a todo el mundo de acuerdo. Pero Jesus no quiere dejarse perturbar por esa diferencia. ¿Por qué? Porque, precisamente, se trata de un diferendo de familia. Ahora bien, ¿cuál es la familia de Jesus?. Jesus ya lo dijo: "Mi madre y mis hermanos, son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica." (Lc. 8:21). La familia de Jesus son todos aquellos a los que el Padre ha adoptado por hijos e hijas, porque esos escuchan la Palabra, que es su Hijo. ¡Asi tambien, Jesus tiene una sola y única preocupacion durante toda su vida: su propia familia, sus hermanos, sus hermanas, todos aquellos de los que María -su propia Madre- se ha convertido la Madre en el Espiritu Santo¡
 
Es por eso que Jesus responde: "Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?" Ciertamente, Jesus puede juzgar sobre todo, pero ha sido constituido por su Padre para ser el Juez de la Vida eterna: al final de esta vida, Cristo juzga a cada hombre, a cada mujer sobre sus hechos, sobre los gestos que ha tenido, recompensando a los buenos, castigando a los culpables. Si hay una diferencia, entonces, con respecto a los bienes materiales en una familia, solo le corresponde resolverlo a Jesus si ese diferendo puede tener alguna influencia en la salvación eterna de una u otra de las partes en causa; es decir: si los que poseen bienes materiales tratan de elevar un poco su espiritu y su alma hacia las realidades mas elevadas, como lo recomienda San Pablo en la Epistola de hoy: "Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra." (Col. 3:1-2)
 
" Y díjoles: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» "
 
Ese diferendo de familia no concierne a Jesus. Sin embargo, si alguno de los dos hermanos se hubiera dirigido a Jesus diciéndole que, a priori, renunciaba a su parte en la herencia, y que si Jesus lo queria, podría muy bien interceder a su favor, porque pensaba que estaba en su derecho, entonces, nadie duda que en esas condiciones Jesus se hubiera interesado en la suerte de esos dos hermanos, por lo menos respecto del que se lo hubiera pedido de tal manera. Porque entonces, ese hermano se hubiera convertido en uno de los hermanos de Jesus: su renuncia , a priori, de su herencia terrena, hubiera hecho de el un heredero de la vida eterna. Jesus lo dijo: "De verdad os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios, sin recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna." (Lc. 18:29-30) ¡Lo que Jesus nos pide de modo terminante, es que no seamos insaciables respecto de las riquezas de este mundo, que en nuestro espíritu estemos siempre listos a renuciar a ellas, e inclusive en la practica, si esa es la Voluntad de Dios!
 
" «Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho; Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate. Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.» "
 
Jesus quiere dar una lección a todos los asistentes a esta escena: una parábola. Jesus quiere hacer comprender a todo el mundo lo que no hay que hacer: "Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios." Pero, ¿qué es "ser rico en Dios"? ¡Es ser, simplemente, pobre de corazón! "¡Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos!" (Mt. 5:3) El cristiano no es un hombre que vive fuera del tiempo: posee, vende, compra, trabaja para ganar su salario, sea este elevado o no lo sea. ¡Pero el cristiano debe ser primero un hombre o una mujer que tenga corazon de pobre: todo lo que posee lo confía a Dios, y Dios se ocupa mas que lo que el podría hacerlo el mismo! ¡El cristiano vela sobre su casa o su propiedad, les coloca cerraduras y cadenas, asegura todo con sistemas de alarmas y antirobo; pero, de hecho, es el Señor quien proteje su casa y todos sus bienes!
 
¡Jesus es nuestro Hermano, y Maria nuestra Madre! ¡Si nosotros tenemos diferendos con nuestros hermanos y hermanas terrenales, confiemoslos a Jesus y María! ¿No han vivido ellos tambien sobre esta tierra? ¿No han visto ellos en sus contemporáneos los problemas que conocen las familias de la tierra? ¡Tengamos confianza en Jesus y Maria! ¡Pidamosles que eleven nuestro espíritu al Cielo, allí donde vive la familia de Dios en perfecta armonía, por los siglos de los siglos!