Homilía para el décimoseptimo Domingo del Año - Año C - Lc. 11:1-13
 
 
por el
 
Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Jesus estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.» Y les dijo: «Cuando orareis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada da nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben, y no nos dejes caer en tentación.»
 
" Díjoles también: «¿Quién de vosotros tendrá un amigo, é irá a él a media noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes, Porque un amigo mío ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle delante; Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte? Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.»
 
" «¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?, ó, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente? O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él?» "
 
 
 
Homilia:
 
 
" Jesus estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.» "
 
En el atardecer de su vida sobre esta tierra, Jesus, reunido con sus discipulos en el Cenaculo, paso un largo rato orando a su Padre: "¡Padre, la hora ha llegado! ¡Glorifica a tu hijo!" (Jn. 17:1) Fue como su Testamento, que dejo a sus discipulos poco antes de morir; un Testamento que constituyo una parte de ese Don precioso que dejo aqui abajo en memoria suya, en memoria de su Alianza eterna con toda la humanidad: ¡el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, el Nuevo Testamento de Dios en Jesus!
 
Cuando Jesus reza, es para dejarnos una herencia, un bien que le pertenece y que nos transmite, un bien que nosotros mismos debemos conservar y transmitir a nuestros descendientes, sean estos de nuestra sangre o espirituales. Porque Jesus, cuando reza, no lo hace para pedir a su Padre, Dios, algun favor o alguna gracia que en no tenga. Jesus es Dios. El es el Todopoderoso. A el mismo no le falta nada. Jesus no tiene necesidad de rezar, si no tan solo para mostrarnos como hay que rezar y que hay que decir o pedir en la oracion.
 
¡Jesus nos da en la oracion todo lo que de mejor podemos soñar en nuestra vida, puesto que la oracion, es su herencia para nosotros! Pues bien, al recibir el legado de Jesus, nos convertimos en herederos con El, nos convertimos en hijos y herederos del Padre. Porque todo lo que Jesus nos da, es lo que El mismo ha recibido de su Padre: "Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he hecho conocer a vosotros." (Jn. 15:15) También San Pablo exclama: "Y si somos hijos, también somos herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo." (Rm. 8:17)
 
" Y les dijo: «Cuando orareis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada da nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben, y no nos dejes caer en tentación.» "
 
Si somos herederos de Dios por la oracion, entonces la oracion por excelencia es aquella que, dirigiendose al Padre, habla de el y de su acción hacia nosotros: Es la razon por la que cuando los discipulos le piden a Jesus que les enseñe a rezar, Cristo les enseña esta oracion que todos los cristianos pueden decir, cualquiera sea la confesion a la que pertenezcan: "Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal."
 
La versión del Padrenuestro dada aqui por San Lucas, difiere de la que estamos acostumbrados a rezar, particularmente en la celebración eucaristica. De hecho, es la version mas larga, la de San Mateo, la que la Iglesia ha retenido para dirigirse al Padre, segun la enseñanza de Jesus (cf. Mt. 6:9-13). Pero si las palabras de esta oracion tienen una importancia real, porque el mismo Cristo nos las ha dictado, es mas importante todavia velar por el espiritu segun el cual esta oracion es dicha a Dios nuestro Padre. Y es lo que quiero subrayar a continuacion.
 
" Díjoles también: «¿Quién de vosotros tendrá un amigo, é irá a él a media noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes, Porque un amigo mío ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle delante; Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte? Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.» "
 
¡La primera caracteristica que debe tener la oracion, es la de ser perseverante! Hay que rezar, rezar, rezar siempre, sin cansarse jamas. Si usted tiene una enfermedad grave, a lo mejor incurable, no cese de rezar a Dios para obtener la cura: porque Dios no quiere la enfermedad, sino la salud del alma y del cuerpo, para que sus hijos puedan alabarlo y servirlo alegremente. A veces Dios no satisface nuestros deseos, porque quiere que esa enfermedad sea para nosotros un medio de penitencia, por nuestros pecados o por los del mundo entero. A veces inclusive, mas raramente, cuanto mas rezamos por una curacion, mas aumenta la enfermedad... La vida de los Santos esta llena de ejemplos al respecto...
 
" «¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?, ó, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente? O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él?» "
 
¡Si hay un aspecto de la oracion que es primordial, es la confianza! Dios nuestro Padre es bueno. De una bondad que no podemos imaginar, tanto sobrepasa nuestra inteligencia... ¡Y cuando rezamos a nuestro Padre del Cielo, lo que espera de nosotros es una confianza ABSOLUTA! ¡Porque Dios es Todopoderoso! Lo puede absolutamente todo, sin ninguna excepcion. Y si con la ayuda de su gracia tenemos esa confianza absoluta, no dudemos que nos dara todavia mas de lo que le hemos pedido... Porque Dios ve mas lejos que nosotros: vela en su Divina Providencia. Jesus nos lo cuenta en detalle: "Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?" (Lc. 12:27-28)
 
En esta Eucaristia, vamos a rezar todos juntos a nuestro Padre que esta en los Cielos. ¡Pidamosle que envie su Espiritu Santo! ¡Pidamosle a ese Espiritu de Amor, que una entre ellos a todos los que comparten un mismo legado con Cristo! ¡Recemos todos juntos con los Santos del Cielo y los Santos de la tierra! ¡Recemos sobre todo con la mas santa de todos los hijos de Dios y coherederos de Cristo, recemos con la Virgen Maria, la Muy Santa Madre de Dios! ¡Amen!