Homilía para el decimotercero Domingo del Año - Año C - Lc. 9:51-62
 
 
por el
 
Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 
 
" Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén. Envió, pues, mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿Quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?» Pero, volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.
 
" Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le contestó: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» A otro dijo: «Sígueme.» Él respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre.» Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.» También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» "
 
 
 
Homilía:
 
 
" Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén. Envió, pues, mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada. "
 
Este es un evento banal: Jesús envía dos o tres discípulos antes que el, para que le preparen el lugar para descansar esa noche. Pero este evento, a demás de banal, tiene un significado muy importante: este tiene un sentido escatológico, es decir un sentido el cual contiene las realidades del mundo que ha de venir. "Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén." Jesús se dirige directamente hacia la Ciudad Santa, Jerusalén, la ciudad terrenal que es el signo y el símbolo de la ciudad celestial, la Ciudad del Gran Rey del universo! San Juan, en el Apocalipsis, vió la Ciudad del Cielo y se le apareció a El como la Ciudad de Jerusalén: «Y ví a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios?» (Ap. 21:2)
 
Jesús, caminando hacia Jerusalén, está caminando hacia la Ciudad celestial, la Nueva Jerusalén! Jesús está en su camino hacia el triunfo de su gloria: a través de toda su vida aquí en la tierra, el proclama su glorificación y triunfo en el día de su regreso, al final de los tiempos! ¿Que vino hacer El a la tierra si no es a proclamar el Reino de Dios? Jesús camina hacia Jerusalén! Su triunfo esta cerca, y el envía delante de el algunos de sus discípulos para que preparen este único e incomparable evento! Recordemos el Domingo de Ramos... En esta ocasión, para que preparar su entrada gloriosa en Jerusalén, Jesús había enviado algunos discípulos: ellos estaban buscando un burro que sirviera para su entrada. "Id al pueblo que está enfrente; al entrar, encontraréis un pollino atado, sobre el que ha montado todavía ningún hombre; desatadlo y traedlo." (Lc. 19:30)
 
" Pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. "
 
La meta es cierta, el camino a seguir esta trazado y definido: Jerusalén! Pero el camino está lleno de trampas. Los Samaritanos no quieren recibir a personas que vayan a Jerusalén: ¿No representan ellos aquellos quienes evitar a cualquier precio para escuchar cualquier cosa acerca del regreso de Cristo? Pero nosotros decimos cada domingo, en el Credo: "Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin... Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro."
 
" Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le contestó: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» "
 
Esto parece paradójico: Jesús envía sus discípulos adelante para prepararle un lugar, para descansar, y, cuando el iba caminando, el conoce a un hombre a quien le declara que el no tiene un lugar en donde descansar su cabeza! Esto nos muestra claramente que el sentido más importante de estas palabras es el sentido escatológico del cual nosotros hemos hablado: Jesús envía a sus discípulos para que preparen su glorioso regreso al final de los tiempos! Mientras tanto, Jesús y sus discípulos caminan aquí y allí, proclamando el Reino de Dios, siempre hacia delante, a pesar de los obstáculos y trampas de todos tipos... Nosotros sabemos esto porque Jesús dijo: "¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su Gloria?" (Lc. 24:26)
 
" También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» "
 
Una vez que conocemos a Cristo, solo una cosa es y debe de ser importante para nosotros: el cumplir la misión el cual nos ha confiado! Sí, el que conoce a Cristo en su vida, a través del llamado de la gracia, debe imitar a San Pablo, cuando el dijo: "Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, al premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús." (Fil. 3:13-14) Seguramente, solo el futuro debe contar para nosotros! Lo que vamos hacer por Cristo, lo que logramos hoy para proclamar el reino de Dios en todos los aspectos de nuestra vida, esto es lo que es importante, esto es lo que nos da significado a nuestra vida en la tierra!
 
Que la Santísima Virgen María nos ayude a seguir a su divino Hijo, siempre y en cualquier lugar!