Homilía para la Unidad


por

el Padre Daniel Meynen
 
 

"Ut omnes unum sint." "Que todos sean uno." (Jn. 17:21)




Homilía:


"Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro."


Esta espera del Señor fue muy fuerte en las primeras décadas después de la Ascensión del Señor al Cielo. La fe de los Cristianos era fuerte, su esperanza era fuerte, y su caridad era fuerte. Ellos tenían " un solo corazón y una sola alma" (Hechos 4:32).


La esperanza del Señor es la sola y única fuente de unidad entre los Cristianos. Porque El que viene es ambos el Amor que es todopoderoso y misericordioso, y el Juez soberano ante quien toda rodilla debe de inclinarse. Él que aguarda al Señor tiene esperanza en su gran misericordia y se humilla antes del juicio final de Dios. ¿Que obstáculo para la unidad podría ser para un Cristiano quien verdaderamente aguarda al Señor? Ciertamente, no hay ninguno.


Cuando nosotros volvemos nuestros ojos hacia el Cielo, así como los hicieron los Apóstoles en el día de la Ascensión de Jesús, entonces la Luz eterna de Dios ilumina ya nuestro rostro: nos llena con esta Belleza suprema y el corazón de cada uno de nosotros está ya en Dios, quien nos une a todos en su Espíritu de Vida!


Por supuesto, nosotros mantenemos nuestros pies en la tierra. Y esto es muy bueno. Porque si Jesús quiere que todos nosotros lo esperemos, el además quiere que, mientras lo esperamos, trabajemos en este mundo transitorio. Y el primer trabajo a lograr es la proclamación de la Buena Nueva! Recordemos las palabras de San Pablo, quien cita al profeta Isaías (Is. 57:2): " ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian la buena nueva!" (Rom. 10:15)


Tener su cabeza en el Cielo, y sus pies en la tierra: la posición de un hombre quien esta firme de pie, en sus dos pies, como si el ya estuviera resucitado, esta es la posición del Cristiano! Nosotros no somos como la mujer de quien Jesús habla, a quien su enfermedad la mantenía encorvada (cf. Lc. 13:11). Por lo contrario, nosotros estamos firmes de pie, elevando nuestra cabeza, así como nosotros esperamos al Señor: " Cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se aproxima vuestra redención." (Lc. 21:28)


Por supuesto, cuando imploramos al Señor por perdón, cuando le pedimos la gracia de Dios, nosotros nos mantenemos en una humilde y miserable manera, así como lo hizo el publicano, según dice el Evangelio (cf. Lc. 18:13). Es frecuente que con nuestras rodillas, nosotros pidamos a Dios que él perdone nuestros pecados, que él perdone todas aquellas faltas que habitualmente ocasionan la discordia entre nosotros. Pero luego nosotros nos levantamos, y nosotros normalmente nos ponemos de pie cuando nosotros oramos al Señor: es en esta actitud de quien es resucitado que nosotros pedimos a Dios nos envíe su Espíritu pacificador.


Si algunas personas no pueden permanecer de pie por mucho tiempo, ellos deben sentarse. Esto esta bien. Pero si nuestra salud lo permite, ongámonos de pie!. No oremos al Señor mientras permanezcamos en asientos confortables! Cuando nosotros asistimos a una Misa, reservemos el asiento para escuchar la Palabra de Dios (pero no el Evangelio!), o para el tiempo del ofertorio. Para el resto de la Misa, desde el Prefacio hasta la Comunión, el Cristiano debería orar de pie o arrodillado...


Estando de pie o arrodillado, esto ha sido siempre la posición del Cristiano cuando está orando al Señor. En los primeros siglos de la Iglesia, y todavía hoy en ciertos lugares, no hay asientos en las iglesias. Las personas utilizó a menudo un palo, el palo del peregrino, para inclinarse. Yo no estoy diciendo aquí que nosotros debemos de regresar a estas practicas antiguas. Pero estas nos muestran algo acerca de nuestra fe: nosotros aguardamos al Señor resucitado estando de pie!


Si nosotros tenemos la tendencia de sentarnos, o mejor dicho, si nosotros tenemos demasiado la tendencia de sentarnos para orar, ¿podría ser esto porque nosotros no esperamos mas al Señor?


Pero, si nosotros no esperamos mas al Señor, el Credo que nosotros decimos es inútil. Esto es como si nosotros no tuviéramos mas fe....


Estas dos cosas están ligadas una con otra. así como la unidad entre los Cristianos esta ligada a todo esto...


El no esperar más al Señor y el no tener más fe: estas dos cosas van tomadas de mano. ¿No dijo el Señor: " ¿Cuando el Hijo del hombre regrese, encontrará la fe sobre la tierra? (Lc. 18:8) Y San Pedro lo especifica: " Llegará el Día del Señor como un ladrón." (2 Pedro 3:10)


Roguemos a María, recemos el Rosario! Seamos hombres y mujeres de Fe! Giremos nuestros ojos hacia el Cielo, hacia la Morada del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo! ¡Seamos espirituales, mientras mantengamos los pies en la tierra! ¡Entonces seremos todos uno!