Homilía para la Festividad del Santísimo Sacramento - Año B - Mc. 14:12-16, 22-26


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" El primer día de los Ázimos, en que se comía pan sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de Pascua, los discípulos le preguntaron: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?» Entonces, envía a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; ahí encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle y allí donde entre, decid al dueño de la casa: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?" Él les mostrará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta preparanda; haced allí los preparativos para nosotros.» Los discípulos salieron y fueron a la ciudad, lo encontraron todo como Jesús lo había dicho, y prepararon la Pascua.


" Mientras comían, Jesús tomó en sus manos, el pan y habiendo dado gracias a Dios lo partió y se lo pasó a ellos diciendo: «Tomad, éste es mi cuerpo.» Luego tomó en sus manos una copa y habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.» Y cantandos los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. "




Homilía:


" El primer día de los Ázimos, en que se comía pan sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de Pascua... "


La fiesta del Santísimo Sacramento nos remonta dentro de las celebraciones de la Semana Santa. Nosotros recordaremos hoy todo lo que el Señor Jesús hizo por nosotros durante los días de su sacrificio y de su triunfo eterno. De hecho, si la Iglesia celebra en este día una fiesta que está especialmente dedicada a la Eucaristía, esto es porque la agenda tan estrecha de la Semana Santa no nos permite dedicarle suficiente tiempo para honrar dignamente este grandioso sacramento. Así, hoy, nosotros ampliamos, por decirlo de alguna manera, la Semana Santa. El Señor nos da un tiempo extra, para que nosotros le rindamos gloria y honor a El en su Eucaristía.


Es verdaderamente el mismo Señor, quien nos da esta gracia el día de hoy, desde que, la Iglesia celebra una fiesta especial dedicada al Santísimo Sacramento, ella lo hace así por una invitación del Cielo, el cual, a través de la mediación de Santa Juliana de Mont-Cornillon, preguntó que nosotros agregáramos a las solemnidades de la Iglesia una celebración solamente consagrada a la Eucaristía. En este aspecto, nosotros debemos recordar que Santa Juliana vivió en Bélgica, cerca de Liège, en la primera mitad del siglo trece. Así, esto es, con una muy especial atención que nosotros en Bélgica deberíamos celebrar esta solemnidad de la Eucaristía!


" «Vayan a la ciudad; ahí encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle y allí donde entre, decid al dueño de la casa: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?" Él les mostrará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta preparanda; haced allí los preparativos para nosotros.» "


El Señor Jesús había preparado todo para la institución de la Santa Eucaristía. El ha previsto todo. Y sobre todo, El escogió un lugar que estaba hermoso y bien decorado, con agradable mobiliario y fina ornamentación. En la celebración de este gran sacramento, todo lo que està hermoso y bien decorado, todo lo que hace visible la orden que Dios estableció en la Creación, y todo lo que demuestra la orden que el hombre mismo, siguiendo a Dios, ha mantenido en la Creación, todo esto se honra en este día! La Orden de Dios es espiritual, y este es su aspecto fundamental; pero esta Orden de Dios, la cual el Señor Jesús transmite a su Iglesia, además posee una dimensión corporal y material a través de la cual el universo entero participa en la glorificación de su Creador en el sacramento de la Eucaristía.


Cristo quiere que en la Celebración Eucarística todo esté en orden. Esto es el porque la Misa se celebra siempre en la misma Orden de Cristo, quien dijo a sus Apóstoles: «Haced esto en recuerdo mío.» (Lc. 22:19) Y esta orden es ahora transmitida hacia la Iglesia por la Orden Sacramental, la cual, entonces, lleva el nombre de su propia misión: la Orden Sacramental es a través de la cual la misma Orden de Cristo es transmitida hacia aquellos quienes lo representan en la Iglesia terrenal. Y así es que el Sacramento de la Eucaristía y el de la Orden estan unidos indisolublemente, teniendo el mismo origen en las palabras de Jesús que acabamos de citar. Si Cristo dijo a los Apóstoles: «Haced esto en recuerdo mío,» esto es para conferir a ellos el sacramento de la Orden, un sacramento que esta directamente ordenado para la Celebración Eucarística.


" «Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.» "


La Eucaristía proclama el Reino de Dios que viene. La Iglesia no celebra la Eucaristía sin referirse al Cristo glorioso quien reina por siempre en el Cielo. Si el Señor instituyó este sacramento bajo la forma de un memorial, desde que él dijo: «Haced esto en recuerdo mío,» esto es para invitarnos, en este momento privilegiado, a recordarnos de El. La Iglesia, cuando ella celebra la Eucaristía, es la que recuerda a su Señor y todo lo que El ha hecho por ella: aquellos quienes, en la Iglesia, verdaderamente quieren participar en la Eucaristía están invitados para recordar todas las bendiciones que ellos han recibido de Dios, como es la Creación, la Redención, y el Cielo que el Señor nos promete como nuestra herencia.


El Reino de Dios debe de estar en el centro de nuestra atención en este día de fiesta! Pidámosle a la Santisima Virgen María, quien es la Reina del Cielo, que nos lleve siempre muy cerca hacia este lugar tres veces santo, este lugar el cual debe de ser el objeto de todos nuestros deseos! ¡Que María, la Puerta del Cielo, nos ayude a entrar a una siempre mas íntima y profunda comunión con su Divino Hijo presente en la Eucaristía!