Homilía para la Exaltación de la Cruz - Año B - Jn. 3:13-17


por

el Padre Daniel Meynen
 
 

" Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna.


" Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él."





Homilía:


" Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre."


Hoy nosotros celebramos la Cruz de Cristo: nosotros honramos de una especial manera a esta criatura, que el mismo Dios hizo y que Él escogió para ser el altar de su sacrificio redentor! En asociación con Dios, cuando El se ofreció por nosotros en el Calvario, la Cruz de Cristo merece recibir nuestra veneración porque esta ha servido como el medio por el cual se vuelve posible para nosotros obtener la salvación a través de la Sangre de Cristo!


En el evangelio de hoy, Jesús, quien nos hablara acerca de su elevación en la Cruz del Calvario, primero dirige nuestros pensamientos al Cielo: Él asocia su elevación en la Cruz con su elevación al Cielo. Así, él une, en su discurso, el día de su muerte y el de su Ascensión al cielo. Él no quiere que nosotros separemos la entrada de su alma en la beatitud eterna de la entrada de su cuerpo en la gloria infinita. El además no quiere que su bajada voluntaria en la ignominia de la Cruz sea disociada de su elevación en la gloria en el momento de su entrada triunfal en el Cielo!


" Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna."


Jesús fue elevado en la Cruz para que nosotros podamos obtener la vida eterna! Pero, nosotros que creemos en Cristo y que lo seguimos, somos los miembros de su Cuerpo, así como San Pablo lo escribió. Esto es, a través de la fe, y en la condición que nosotros creemos en Cristo, nosotros estamos unidos con Él: nosotros somos un solo cuerpo, del cual él es la Cabeza. Así, si la Cabeza, el que camina delante de los otros y quien los guía, experimentó la prueba de la Cruz, ¿Cómo pudieron aquellos que son los miembros, y quienes siguen la Cabeza, evitar el experimentar la Cruz si mismos?


Esto es imposible! Nosotros también experimentamos el camino de la Cruz! ¿Pero queremos nosotros hacerlo? ¿Es esto lo que deseamos? ¿No son nuestras tendencias naturales las que nos llevan incesantemente a la búsqueda de la felicidad y el placer? Sí, por supuesto! Y todo esto puede ser legitimo y bueno. ¿Nosotros entendemos totalmente lo que fue hecho por Jesús, quien libremente se ofreció para experimentar esta infame muerte? ¿No es esto una locura, la locura de la Cruz, de la cual san Pablo habla (1 Cor. 1:18)? Ciertamente, todo esto nos supera, porque esto es un Misterio, el " Misterio de la Cruz"! Así, el Señor nos pide que creamos simplemente que este es el camino que salva, que ésta es la puerta del Cielo!


" Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna."


Después del discurso de Jesús, San Juan, quien estaba al pie de la Cruz en el día de la Muerte del Señor, comenta las palabras del Señor. Él nos revela el alma de la Cruz, su espíritu, el cual llevó a Jesús a morir de esta manera: " Dios amó tanto al mundo..." La Cruz manifiesta a todos los hombres el amor de Dios para el mundo, para este mundo que Dios llama para servirle y para alabarle! La gloria de este instrumento de tortura está en esto: este muestra a todos los hombres y mujeres de la tierra que el amor de Dios va hasta el punto de la locura, la locura de la Cruz!


Durante esta misa dominical, nosotros recibiremos la comunión. Unámonos a Cristo en su camino de la Cruz, para que nosotros podamos ser dignos de la vida eterna, que el nos promete! Creamos firmemente que el amor de Dios sobrepasa todo lo que nosotros podamos imaginar! Pidámosle a Maria todas estas gracias! Ella estaba al pie de la Cruz, mirando a Hijo morir: así, que sea Ella nuestro modelo de amor para Dios y para los hombres!