Homilía para la fiesta del Bautismo del Señor - Año B - Mc. 1:6-11


por

el Padre Daniel Meynen
 
 

" Además de la piel que tenia colgada de la cintura, Jun no llevaba mas que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre. Juan proclamaba este mensaje: «Detrás de mí viene uno con mas poder que yo. Yo o soy digno de desatar la correa de sus sandalias, auque fuera arrodillándome ante él. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizara en el Espíritu Santo.»


" En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en él río Jordán. Al momento de salir del agua, Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre el cómo lo hace la paloma, mientras se escuchaban estas palabras del Cielo: «Tú eres mi Hijo, El Amado, mi elegido.» "





Homilia:


" Además de la piel que tenia colgada de la cintura, Jun no llevaba mas que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre. Juan proclamaba este mensaje: «Detrás de mí viene uno con mas poder que yo. Yo o soy digno de desatar la correa de sus sandalias, auque fuera arrodillándome ante él. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizara en el Espíritu Santo.» "


Es la fiesta del Bautismo del Señor! La fiesta Navideña acaba de finalizar... Nosotros hemos gozosamente celebrado la espera y la venida del Señor en el mundo, nosotros hemos intentado de mantener en nuestra mente todo lo que el Señor ha hecho por nosotros durantes estos treinta años de su existencia en la cual estuvo viviendo en el silencio más completo y en el aislamiento más perfecto.


Ahora es el tiempo de vivir con Jesús, proclamando la venida del Reino de Dios! Ahora es el tiempo de compartir la gloria del Señor, aclamado por todos como el libertador de Israel! Pero además es el tiempo de seguir a Jesús, así como él lleva la Cruz en todo el camino al Calvario, para entrar por siempre en la Gloria de su Padre, que está en el Cielo...


Por que esto es el bautismo: Cargar la cruz, siguiendo a Jesús, y ser ya glorificado con el Señor, quien esta sentado a la derecha de su Padre, en el Cielo. El Bautismo nos resucita, no para que dejemos de sufrir, si no para que podamos sufrir con gracia, con amor y si fuera posible con gozo... El Bautismo nos crucifica en el gozo del Espíritu.


Juan Bautista bautizó con agua; Jesús ahora nos bautiza en el Espíritu Santo. Por que este es el Espíritu de Amor que, en el momento de la Creación, aleteaba sobre la superficie de las aguas (cf. Gen. 1:2), y este es el mismo Espíritu de Amor que condujo a Jesús a ofrecerse (cf. Heb. 9:14) por Amor, a su Padre, para todos los hombres... El Agua es una señal que pasa y que fluye en su camino; el Espíritu Santo permanece siempre, recordandonos incesantemente que un día esta agua había fluido...


" En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en él río Jordán. Al momento de salir del agua, Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre el cómo lo hace la paloma, mientras se escuchaban estas palabras del Cielo: «Tú eres mi Hijo, El Amado, mi elegido.» "


Jesús es nuestro Salvador: él está puro de cualquier pecado. ¿Entonces porqué lo bautizó Juan? Simplemente, para que Jesús tuviera en su memoria este hecho único. Por que, entonces, en sus acciones en todo tiempo y lugar, el Espíritu Santo pueda insertar este hecho del bautismo de Jesús en la memoria de la Iglesia entera, entendiendo de una manera completa y total, es decir, como cabeza y cuerpo.


No nos olvidemos: el Espíritu Santo esta ahí para recordarnos incesantemente todo lo que el Señor ha dicho (cf. Jn. 14:26) y hecho (cf. la partición del pan, en Lc. 24:30-31). Cuando la Iglesia bautiza en el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios está ahí para recordar a la Iglesia que el Señor Jesús, también, fue bautizado: el Espíritu Santo invita a la Iglesia para vivir otra vez la humildad de su Maestro, de manera que ella pueda compartir, un día, la Gloria de su Resurrección!


Algunas veces hay cruces que debemos cargar por largo tiempo; pero a menudo, cuando las aceptamos de buena gana, nuestras cruces no duran mucho tiempo. Aquí, Jesús fue rápidamente glorificado por su Padre: Jesús se humilló ante Juan el Bautista, y poco tiempo después, su Padre manifestó su Omnipotencia y su amor para Él. Pero sobretodo, es el Espíritu Santo que viene para manifestar su presencia, visiblemente, corporalmente, bajo la forma de una paloma!


El Espíritu Santo es la Divina Persona que esta más cercana a cada uno de nosotros. ¿No se convirtió él, en el Esposo de la Santísima Virgen Maria en la Encarnación de la Palabra? Ahora, ¿qué es lo mas intimo para una persona humana que la relación entre esposo y esposa? Por supuesto, las tres Divinas Personas son inseparables, y si una de ellas esta cerca de nosotros, entonces las tres lo están. Pero es especialmente el Espíritu Santo quien esta ahí, en lo profundo de nuestro corazón...




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