Homilía para la Ascensión del Señor - Año B - Mc. 16:15-20


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" Jesús les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que se niegue a creer, se condenará. Estos signos acompañarán a los que crean: en mi nombre echarán demonios y hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos serpientes y si beben algún veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos.»


" Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que la acompañaban. "




Homilía:


" Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. "


Hoy es el día de la Ascensión. Es el día en que conmemoramos la elevación del Señor Jesús al Cielo. ¡Este es el día cuando el cuerpo de Cristo resucitado entra a la gloria eterna del Paraíso! Este día inaugura una nueva era: es la de la participación de los cuerpos en la Gloria eterna del Dios viviente. Desde entonces este día, el Padre del Señor Jesús, nuestro Padre, ve a su Hijo en el esplendor de la Gloria, la cual ganó por sí mismo a través de los meritos de su Pasión y Muerte: El ve, en la divina visión que él promete compartir con nosotros, las gloriosas heridas de su Hijo, joyas invaluables, reflejo de su inagotable misericordia!


" Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que la acompañaban. "


Sí el Señor Jesús subió al Cielo, El no lo hizo para abandonarnos. Él subió al Cielo para abrirnos su puerta, permitiendo fluir desde su glorioso Corazón esta abundancia de gracia y de misericordia que sera manifestada por la venida del Espíritu Santo. Era necesario que el Señor se reuna con su Padre, para que el Espíritu Santo, que es común a ellos, pudiera ser enviado al mundo entero para preparar el día de su regreso. Es verdad que Jesús haya permanecido en la presencia del Padre a lo largo de su vida entera. Pero solamente con su alma. Así que era necesario que su cuerpo también vaya a la morada del Padre, y sea en su visión, para que ellos dos, el Padre y el Hijo, puedan juntamente enviar el Espíritu de Amor que los une eternamente.


Cuando el Señor Jesús se fue, el Espíritu Santo vino; esto es el porque San Marcos nos dice: "El Señor actuaba con ellos." De hecho hay un solo Señor, y si el Espíritu Santo está allí, el Señor Jesús también lo está, dándonos lo que le pedimos que viene en nosotros y permanece siempre con nosotros. Este es el deseo que yo formulo para todos nosotros en este día: que el Espíritu Santo nos ayude para llamar al Señor Jesús a nosotros, que Él nos ayude a preparar la Comunión Eucarística de este día! Y sobre todo, que la Santísima Virgen María, que es la Esposa del Espíritu Santo, nos ayude con su cuidado maternal!