Homilía para el séptimo Domingo del Año - Año B - Mc. 2:1-12


por el

Canónigo Daniel Meynen
 
 

" Tiempo después, Jesús volvió a Cafarnaun. Apenas corrió la noticia de que estaba en casa, se reunió tanta gente que no quedaba sitio ni siquiera a la puerta.


" Y mientras Jesús les anunciaba la Palabra, cuatro hombres le trajeron un paralítico que llevaban tendido en una camilla. Como no podían acercarlo a Jesús a causa de la multitud, levantaron el techo donde él estaba y por el boquete bajaron al enfermo en su camilla. Al ver la fe de aquella gente, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, se te perdonan tus pecados.»


" Estaban allí sentados algunos maestros de la ley, y pensaron en su interior: «¿Cómo puede decir eso? Realmente se burla de Dios. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?» Pero Jesús supo en su espíritu lo que ellos estaban pensando y les dijo: «¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil decir a este paralítico: Se te perdonan tus pecados, o decir: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues ahora ustedes sabrán que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados - dice al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» El hombre se levanto, y ante los ojos de toda la gente, cargo con su camilla y se fue. La gente quedo asombrada y todos glorificaban a Dios diciendo: «¡Nunca hemos visto nada parecido!» "




Homilía:


" Tiempo después, Jesús volvió a Cafarnaun. Apenas corrió la noticia de que estaba en casa, se reunió tanta gente que no quedaba sitio ni siquiera a la puerta. Y mientras Jesús les anunciaba la Palabra."


Nunca puede haberse repetido lo suficiente: ¡Nosotros los Cristianos creemos en Jesús el Hijo de Dios! Nosotros creemos que el, cual quien, vivió entre los hombres hace dos mil años y quien, es llamado Jesús de Nazaret no es solo un hombre, pero es además Dios, el único Dios, tres veces Santo! Nosotros creemos que lo dicho por Jesús no solo es una palabra humana, pero ademas, sobretodo, la Palabra de Dios. Esto es lo que San Marcos señalaba cuando él dice que "Jesús les anunciaba la Palabra." (Mc. 2:2)


¿No es esto maravilloso? ¡Qué afortunados somos! O mejor dicho, ¡Qué gracia Dios nos ha dado! Nosotros estamos vivos hoy, pero nosotros pudimos haber nacido hace tres o cuatro mil años: esto es una fortuna, ¡esto es una gracia para vivir en el siglo veintiuno! Déjenme ser claro: Yo no estoy diciendo que nosotros podemos vivir muchas vidas. Es inútil pensar en la reencarnación: nosotros tenemos solo una vida, la cual Dios nos la ha dado para servirle y alabarle, mientras estemos aquí abajo, y luego por siempre en el Cielo!


Yo lo vuelvo a repetir: No piensen en la reencarnación. Esto es algo imposible. Por que, durante su vida, ustedes creen o no en Dios. Si usted ha decidido no creer en Dios, usted esta ahora condenado, ahora en esta vida, una vez por todas. Cuando usted muere, usted no tendrá mas vidas por adelante, sino la muerte eterna. Por otro lado, si usted decide creer en Dios, entonces usted recibirá perdón de sus pecados, a través de la misericordia de Dios. Y sobretodo, usted estará listo para resucitar en Cristo, y su muerte no será un paso a otra vida humana, si no, será su entrada dentro de la Vida Eterna de Dios.


" Cuatro hombres le trajeron un paralítico que llevaban tendido en una camilla. Como no podían acercarlo a Jesús a causa de la multitud, levantaron el techo donde él estaba y por el boquete bajaron al enfermo en su camilla. Al ver la fe de aquella gente, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, se te perdonan tus pecados.» "


¡Aquí esta la misericordia de Dios en acción! ¡Aquí esta la recompensa de la Fe! "Al ver la fe de aquella gente, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, se te perdonan tus pecados.» " La fe abre la puerta en la acción de la gracia de Dios, la cual, antes de orientar el corazón del hombre hacia Dios, purifica su alma de todos las ataduras desordenadas a las criaturas. Por que purificar al hombre de sus pecados, esto es: darle la fuerza, el poder, la gracia de no atarse a sí mismo, por maneras desordenadas, o excesivas a algo que no es Dios. Todas las criaturas son buenas en sí mismas. Pero cuando una criatura - por ejemplo, un revolver - esta diseñado o usado para fines malos, entonces se vuelve malo, porque la intención en que fue diseñada o usada es mala.


" Estaban allí sentados algunos maestros de la ley, y pensaron en su interior: «¿Cómo puede decir eso? Realmente se burla de Dios. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?» Pero Jesús supo en su espíritu lo que ellos estaban pensando y les dijo: «¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil decir a este paralítico: Se te perdonan tus pecados, o decir: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues ahora ustedes sabrán que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados - dice al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» "


Algunos de los maestros de la ley que estaban presentes, le reprochaban a Jesús, quien, perdonando los pecados del paralítico, estaba haciéndose igual que Dios... ¡Jesús entonces demostró su divinidad ordenándole al paralítico que se levantara! Y entonces la orden de las cosas fue respetada. De hecho, perdonando pecados, Jesús manifestó, sobre todo, los frutos de su futura Pasión, mientras que, cuando él ordenaba al paralítico a levantarse, Jesús esta en un lugar anunciando su propia Resurrección, su propia elevación. Primero la Pasión, luego la Resurrección: el orden de las cosas se preserva.


¡Yo no he dicho que el paralítico estaba muerto, y que Jesús lo resucitó! Ni dije que Jesús en la tumba estaba como el paralítico: en la tumba, Jesús estaba verdaderamente muerto, y, por si mismo, él regresó a la vida, demostrando que es Dios, como su Padre, ¡en el Espíritu Santo! Uno puede relacionar la sanación corporal y espiritual del paralítico con la Pasión y la Resurrección de Cristo, pero los dos casos no son idénticos!


" La gente quedo asombrada y todos glorificaban a Dios diciendo: «¡Nunca hemos visto nada parecido!» "


¡Juntos con la multitud de personas presentes, glorifiquemos a Dios! Con María, la Madre de Jesús, presente en la multitud, en medio de todos los que eran, ya, como sus hijos en el Espíritu Santo, agradezcámosle al Señor por habernos llamado a su servicio, en una sola fe, en un solo amor, ¡en una sola esperanza! Que la gracia de Dios este siempre en nuestros corazones para que podamos alabar a Dios por todas sus bendiciones y por su Poder! ¡Amen!