Homilía para el cuarto Domingo de Pascua - Año B - Jn. 10:11-18


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye - y el lobo las arrebata y las dispersa - porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.


" «Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para tomarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy libremente. Tengo poder para darla y poder para recuperarla de nuevo; esa es el mandato que he recibido de mi Padre.» "





Homilía:


El Evangelio de hoy nos sumerge atrás dentro de la vida mortal del Señor. El quién está resucitado es contemplado por nosotros una vez mas como Él que debe de morir, el quién debe de perder su vida: nosotros somos guiados para mirarlo como Él que está muerto y resucitado, muerto en el pasado y resucitado en el eterno presente de Dios! Así como Cristo es el modelo para todos nosotros, nosotros debemos de ver esto como una invitación de la Iglesia para ser, como el Señor, muerto y resucitado: lo que la Liturgia de la Iglesia nos propone este día es que nosotros participemos en la Pasión de Cristo par ser dignos de la Gloria de la Resurrección!


" «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas.» "


El Señor es el buen pastor: El mira sobre cada uno de nosotros, El constantemente nos escucha, El ve hasta las mas mínimas de nuestras acciones y gestos, no como un guardián, pero si como un pastor, es decir, como el que cuida a las ovejas que le fueron confiadas a El como si ellas fueran de su propiedad. Jesús es el buen pastor que se identifica con sus ovejas: él defiende la vida de sus ovejas como si él estuviera defendiendo su propia vida. No es Jesús la víctima que será llevado al matadero por todos nuestros pecados, esto es decir por nosotros, desde que nuestros pecados son las solas cosas verdaderamente propias a nosotros?


" «El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye - y el lobo las arrebata y las dispersa - porque es asalariado y no le importan las ovejas.» "


El asalariado, o el mercenario, trabaja por dinero. No hay nada malo con hacer esto, pero él prefiere dinero a las ovejas que le han sido confiadas. El mercenario no se identifica lo suficiente con las ovejas para salvarles la vida: de hecho él está muy lejos de hacerlo, porque el hace del dinero su dios y su divinidad. El mercenario es cada hombre quien trata un medio como extremo, en lugar de someter este medio a el fin supremo que es Dios. Lejos de ser como el buen pastor, el mercenario cree que el mismo es superior a las ovejas: el no quiere identificarse con ellas, porque el no ama a Dios en ellas, solo a sí mismo y al dinero.


" «Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.» "


Jesús es el buen pastor, Él nos conoce: Él sabe quienes somos, Él sabe quienes somos cada uno de nosotros. Pero este conocimiento del Señor, es un conocimiento dirigido enteramente y volverse hacia el Cielo y a la vida eterna. Este es un conocimiento que es totalmente similar a lo que une al Padre y al Hijo en la Santísima Trinidad: "Conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre." Por lo tanto es en el amor que Jesús nos conoce, en este mismo amor que une a las tres personas de la Santísima Trinidad. Y Jesús confirma esto diciendo: " y doy mi vida por las ovejas."


" «También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.» "


Este es el deseo del Señor Jesús: Él quiere que todos seamos uno en Él, él quiere que todos los hombres estén unidos uno con otro en paz y amor, así como las tres personas de la Santísima Trinidad son una. Y es el Señor mismo quien será la unidad de todos, porque él dice: "Ellos oirán mi voz", es decir que los hombres escucharán la Palabra de Dios, la Palabra de Vida que es Cristo en persona. La Palabra de Dios encarnada en Cristo será la unidad de todos los hombres que creen en ella: esta unidad será compartida con aquellos quienes creen en la Palabra de Dios. Porque, para escucharla, la fe es absolutamente necesaria: solo aquellos quienes creen en Dios escucharan su Palabra de Amor, esta Palabra que es la herencia eterna prometida para aquellos creyentes que sean fieles hasta la muerte!


" «Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para tomarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy libremente. Tengo poder para darla y poder para recuperarla de nuevo; esa es el mandato que he recibido de mi Padre.» "


Sí el Señor nos cuida como un buen pastor, es por amor que Él lo hace. Y por consiguiente, Cristo nos cuida libremente por amor. Porque el amor requiere la libertad. Y si todos nosotros queremos estar unidos en el amor de Dios, bajo un solo pastor y formando un solo rebaño, esto no puede ser realizado sin libertad. El Señor no nos cuida para reprimirnos: Él lo hace para buscar nuestra libre respuesta de amor a la voz de su Palabra de Vida.


Así, nosotros quienes estamos unidos aquí bajo la benevolente protección del Señor, dejémonos ser llevados por su amor, y vámonos hacia Él: Recibámoslo dignamente y con la más gran caridad. Que este día de comunión sea de nuestra unidad con cada uno! Que la santísima Virgen María quién, con su Hijo, nos cuida, nos guía hacia el único redil del Señor, en donde todos seremos uno para la eternidad!