Homilía para el trigésimo tercer Domingo del Año - Año B - Mc. 13:24-32


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" «En aquellos días, después de esta angustia, el sol se oscurecerá, la luna no alumbrará, las estrellas caerán del cielo y las columnas de los cielos se tambalearán. Entonces se verá venir el hijo de hombre entre nubes con gran poder y majestad. Mandará a sus ángeles a reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, desde uno a otro extremo del cielo y de la tierra.


" «Aprended del ejemplo de la higuera. Cuando sus ramas se ponen tiernas y echan hojas, conocéis que el verano se acerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esta, sabed que él ya está cerca, a las puertas. Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


" «Respecto de aquel día y aquella hora, nadie los conoce, ni los ángeles, ni el hijo, sino sólo el Padre.» "



Homilía:


" «En aquellos días, después de esta angustia, el sol se oscurecerá, la luna no alumbrará, las estrellas caerán del cielo y las columnas de los cielos se tambalearán.» "


Muy pronto, dentro de poco tiempo, el Señor volverá a la tierra para juzgar a los vivos y a los muertos. Lo que digo aquí es verdad: porque Jesús puede volver a la tierra en cualquier momento. Jesús mismo lo dijo: "Respecto de aquel día y aquella hora, nadie los conoce, ni los ángeles, ni el Hijo, sino sólo el Padre." ¿Eso nos asusta? ¿Por qué? ¿Acaso no confiamos en el que nos debe juzgar? ¿No es Jesús nuestro abogado frente al Padre? ¿No está María su Madre, y la nuestra, a su lado para interceder en nuestro favor?


En este final del año, reafirmemos nuestra confianza en Jesús, nuestro Salvador todo poderoso. Nosotros que creemos en la Palabra de Dios, confiemos en que el Señor lo hará todo para que aparezcamos delante de Él para oírle decir: "Bien, criado bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, te confiaré mucho. Entra en el gozo de tu señor." (Mt. 25:23) y también: "Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde el principio del mundo." (Mt. 25:34)


Hoy en el evangelio de este domingo, ¿no nos da Jesús signos para que, cuando vuelva, estemos preparados para recibirle? ¿No es un signo de su bondad y misericordia? Si el Señor hubiera decidido castigarnos por la eternidad, sin duda alguna volvería sin avisar, de improviso. Pero no. El Señor es bueno y nos da signos que anuncian su vuelta; nos toca a nosotros estar atentos. Sino, si no le esperamos, seguramente nos condenará por la eternidad.


" «Entonces se verá venir el hijo de hombre entre nubes con gran poder y majestad. Mandará a sus ángeles a reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, desde uno a otro extremo del cielo y de la tierra.» "


"Entonces se verá venir el hijo de hombre..." Si Jesús vuelve a Israel o a Palestina (lo que se puede suponer razonablemente), todos los hombres y todas las mujeres tendrían que estar reunidos allí para poder ver al Señor: "Entonces se VERÁ venir el hijo de hombre..." Para Jesús no habrá ningún problema: es todo-poderoso y puede perfectamente traer a él a todos los hombres y a todas las mujeres, o hacerse visible en todo lugar al mismo tiempo, en todos los lugares de la tierra.


Pero hoy hay más: la televisión. Ese medio moderno de nuestra época, del momento presente, permite visionar en todo lugar y en el mismo momento (a algunas fracciones de segundos de diferencia) el evento que tiene lugar en un sitio determinado del planeta. De cierto modo, el uso de esa técnica confirma lo que Jesús decía en cuanto al día y la hora: "Respecto de aquel día y aquella hora, nadie los conoce..." En efecto, lo que ocurrirá en Tierra Santa el 27 de diciembre 2006 a las 7 de la mañana será visto en California el 26 de diciembre 2006 a las 9 de la tarde aproximadamente.


" «Aprended del ejemplo de la higuera. Cuando sus ramas se ponen tiernas y echan hojas, conocéis que el verano se acerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esta, sabed que él ya está cerca, a las puertas...» "


"Aprended del ejemplo de la higuera..." ¿Quiso el Señor decir así que su vuelta se haría durante el verano? "Cuando sus ramas se ponen tiernas y echan hojas, conocéis que el verano se acerca." Es posible; es una indicación probable. ¿No es Jesús el Sol de Justicia? Pues es durante el verano cuando el sol da todo su resplandor y toda su potencia. Pero, ¿será el verano en el hemisferio norte o en el hemisferio sur? Jesús nos da unos signos, pero al mismo tiempo, nos deja en una relativa incertidumbre, porque la regla ahí queda: "Respecto de aquel día y aquella hora, nadie los conoce..."


" «Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo esto...» "


Cada generación de hombres y mujeres espera a que Jesús vuelva sobre la tierra. Los primeros cristianos lo esperaban con una firme esperanza (cf. 1 Thess. 4:17). Muchas generaciones estuvieron decepcionadas porque esa promesa de la vuelta del Señor no se había cumplido aún... Pero seguramente habrá una generación de hombres y mujeres que verá volver a Jesús en su Gloria al final de los tiempos. Esa generación no parará de gritar con el Salmista: "Yo, y esto es justicia, contemplaré tu rostro, al despertarme me saciaré de tu presencia." (Sal. 16:15). ¿Seremos esa generación? Si tenemos confianza en Jesús Salvador ¿Por qué no esperarle?


María es la Reina de los Ángeles. Ya en la comunión del Padre, prepara la vuelta de su Hijo. Ya nos está esperando y nos está mirando, deseando con todo su Amor que todos los que Ella dio a luz en la fe sean por siempre jamás con Ella en el Cielo. Confiemos en María. Pidámosle que nos conduzca de la mano hasta las Puertas de la Eternidad.