Homilía para el segundo Domingo del Año - Año B - Jn. 1:35-42


por el

Canónigo Daniel Meynen
 
 

" Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo en el mismo lugar con dos de sus discípulos. Mientras Jesús pasaba, se fijo en él y dijo: «Ese es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Que buscan?» Le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), donde vives?» Jesús les dijo: «Vengan y lo verán.» Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran como las cuatro de la tarde.


" Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que siguieron a Jesús por las palabras de Juan. Encontró primero a su hermano Simón, y dijo: «Hemos encontrado al Mesías (que significa el Cristo).» Y se lo presentó a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamara Kefas (que quiere decir Piedra).» "





Homilía:


" Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo en el mismo lugar con dos de sus discípulos. Mientras Jesús pasaba, se fijo en él y dijo: «Ese es el Cordero de Dios.» "


Juan Bautista todavía se encuentra lleno de la manifestación del Espíritu Santo en el Bautismo de Jesús. La voz del Padre todavía resuena en su espíritu. Incesantemente él piensa en el Mesías de Dios, quien viene a la tierra para revelar el Amor del Padre, que desea, en su amado Hijo, para salvar a todos los hombres! Y en el día después de tan memorable fecha cuando él fue escogido para bautizar al Señor Jesús, Juan Bautista no podía detenerse a clamar, en el Espíritu Santo: "Este es el Cordero de Dios!"


Juan señala al Mesías, al Salvador, Cristo Jesús: él indica el Camino a seguir, él nos muestra en donde está la puerta del Cielo, él grita, a aquellos que están dispuestos a escuchar, que el Amor está aquí! Ya, el Corazón de Jesús está abierto; ya el Corazón de Jesús se ha abierto para permitirnos ver la misericordia, que espera todos aquellos quienes verdaderamente quieren acercarse al Corazón de Cristo! Por que, cuando los cielos se abrieron y la voz del Padre fue escuchada, el Amor de Dios fluyó desde el Corazón de Jesús, anunciando la sangre y el agua del bautismo que vertería en la cruz del Calvario (cf. Jn. 19:34).


"Este es el Cordero de Dios!" "Ecce Agnus Dei!" Este es la expresión usada por el sacerdote durante la celebración eucarística para presentar la hostia a los creyentes, antes de la comunión. Pero esta expresión se encuentra, sobre todo, en el canto litúrgico que la Iglesia proclama en la partición del pan: "Agnus Dei, qui tollis pecata mundi, miserere nobis." "Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros." Verdaderamente, en la expresión "Cordero de Dios", todo el Amor de Dios es revelado a nosotros! Verdaderamente, este es el Pan de Amor que está partido para nosotros!


" Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús. "


La expresión "Cordero de Dios" posee tal poder que atrae a Jesús a todos los hombres y mujeres de Buena voluntad. Juan apenas lo había hablado cuando todos aquellos que verdaderamente deseaban escucharlo recibieron una gracia particular: seguir a Cristo! "Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús." ¿No es esto lo que todos los creyentes hacen durante la Celebración Eucarística? El sacerdote ha apenas presentado la Hostia Consagrada a los creyentes, cuando éstos salen al encuentro del Amo y van a recibirlo en su fiesta de boda!


" Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Que buscan?» Le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), donde vives?» Jesús les dijo: «Vengan y lo verán.» Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran como las cuatro de la tarde. "


"¿Que buscan?" ¿Que buscamos nosotros? ¿Somos nosotros, personas de buena voluntad? Si lo somos, entonces podríamos responder, con los discípulos de Juan: "¿Rabí, donde vives?" Y él podría contestarnos, ahora: "Estoy en el Cielo!" ¿No es esto similar cuando recibimos a Jesús Eucaristía? ¿No es el Señor quien entra el Cielo de nuestra Alma? Por que, entonces, el Cielo está en nosotros! Y, como los discípulos, nosotros permaneceremos con Jesús "ese día"; por que, cada día, nosotros podamos recibir la comunión; cada día, el sacerdote nos parta "nuestro pan diario"!


" Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que siguieron a Jesús por las palabras de Juan. Encontró primero a su hermano Simón, y dijo: «Hemos encontrado al Mesías (que significa el Cristo).» Y se lo presentó a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamara Kefas (que quiere decir Piedra).» "


¿Por que le cambió el nombre a Simón? ¿Por qué Jesús llamó a Simón "Cephas" o "Pedro"? Simplemente porque Simón había escuchado la voz del Espíritu, quien le dijo que fuera a Jesús, así como su hermano Andrés lo había hecho. Pero, ¿Qué es ir a Jesús? Esto es responder a el llamado de la Gracia de Dios, es volverse un niño de Dios, un hijo adoptivo del Padre: "Nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre." (Jn. 6:65) "Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí." (Jn. 6:37)


Aquel que se haya vuelto un niño del Padre ha conquistado el Mal: él ha ganado la Victoria sobre el Maligno! Él quien se ha vuelto un niño del Padre yendo a Cristo, merece la recompensa debida a los niños de Dios: así él merece recibir un nuevo nombre! "Al vencedor le daré un mana misterioso. Le daré también una piedra blanca con un nombre nuevo grabado en ella que solo conoce el que lo recibe." (Ap. 2:17) Esto es el porque Simón recibió el nombre de Cephas, o Pedro: él recibe un guijarro blanco, una piedra blanca, un nuevo nombre, el nombre de "Roca"!


Todos nosotros, con Simón Pedro, somos piedras vivas destinadas para construir el edificio espiritual de la Iglesia. Que la Santísima Virgen Maria, quien, a través de su fe, es como el mortero que une todas estas "piedras", viene ayudarnos, para que la comunión de hoy pueda ser una comunión eterna que nos establezca por siempre en el Amor del Padre!