Homilía para el segundo Domingo de Cuaresma - Año B - Mc. 9:2-10


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a ellos solos a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, que bueno es que estemos aqui! Levantemos tres chozas: una para tí, otra para Moisés y otra para Elías.» En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados. En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: «Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo.» Y de pronto, mirando a su alrededor, no vieron ya a nadie, sólo Jesús estaba con ellos. Cuando bajaban del cerro, les ordenó que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros que querría decir esto de resucitar de entre los muertos. "




Homilía:


La Transfiguración de Jesús toma lugar seis días después que Pedro hace la profesión de fe, cuando él dice a Cristo: "Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo!" (Mt. 16:16, Mc. 8:29, Lc. 9:20). Así Pedro acaba de tener una revelación interna del Padre, instruyéndole sobre la identidad del Hombre llamado Cristo, y quien es - como Pedro lo sabe ahora en el Espíritu Santo - el Hijo de Dios, la Palabra de Dios hecha carne. Ahora, Pedro recibirá una nueva revelación del Padre concerniente a su Hijo. Pero, el no lo recibirá solo, porque esta revelación no será interior, como sería apropiado para una revelación que es recibida personalmente, si no será una exterior: la revelación que el Padre hará en la Transfiguración de su Hijo, es una revelación publica, la cual esta destinada para instruir a muchas personas, sin distinción. De hecho, Jesús toma a Pedro, a Santiago y a Juan con él, y esto es ante estos tres que él se transfigure bajo la mirada del Padre.


" Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. "


¿Porqué Jesús toma solo a tres de sus discípulos con él, solo tres entre doce apóstoles? Sin embargo, ¿Nos atrevemos a preguntarle a Dios, "Porqué?" ¿No tiene Dios sus razones? O mejor dicho, ¿No tiene Dios sus Misterios? Sí, por supuesto! Por que, Dios siendo sobre todas las razones, Él es, intrínsicamente, un Misterio, y todo lo que Él decida y hace, es correctamente hablando un Misterio. Esto es todo el Misterio, de su Voluntad Soberana, la que gobierna a todas cosas con Sabiduría, según el orden y el plan de su Providencia! Pero la Palabra de Dios siendo encarnada en Cristo, segun el orden de su Voluntad, a el Misterio incompresible de Dios, se une ahora una realidad, que es para nosotros un signo verdadero y comprensible, una completa expresión humana de la Voluntad de Dios hacia nosotros. La Humanidad de Cristo se ha vuelto para nosotros un signo, manifiesto y comprensible en la Fe, de la Voluntad de Dios que siempre es misteriosa e impenetrable por sí misma.


" Y se transfiguró delante de ellos. "


San Mateo agrega que "Su rostro se puso brillante como el sol." (Mt. 17:2) ¿Porqué es la Transfiguración de Jesús se logró principalmente con respecto a su cara? La respuesta es, primero, de orden natural: la cara de una persona es lo que lo distingue principalmente a él o ella de otras personas; es la cara de una persona que nos permite decir quien es esta persona. La cara de una persona es la que expresa toda la individualidad de él o ella, todo lo que lo distingue a él o ella de otros. Pero la respuesta es además sobrenatural y mística. ¿No nos dice San Pablo que Cristo es la CABEZA de la Iglesia: "Él es la cabeza del cuerpo, de la Iglesia." (Col. 1:18)? Esto es, San Pablo nos presenta a Cristo como un hombre, que tiene como parte principal, mas que cualquier otro hombre o mujer, la cabeza, la parte del cuerpo que nos permite hablar o expresar un discurso y particularmente el discurso de Dios, que es Cristo, o la Palabra encarnada del Padre.


" Su rostro se puso brillante como el sol. " (Mt. 17:2)


El jefe de un cuerpo social como la Iglesia, ésta persona que manda, gobierna y da ordenes, se llama "cabeza". Cristo es nuestra Cabeza, y nosotros de debemos nuestra obediencia, nosotros debemos de ofrecerle "nuestra obediencia de Fe" (cf. Rm. 1:5). De todos los cuerpos celestiales, es el Sol, que es símbolo e imagen de Cristo, nuestra Cabeza. El sol, a quienes ciertos pueblos han adorado como dios, es la estrella que preside la progresión de nuestro día: es el cuerpo celestial del día por excelencia. El sol, símbolo de Cristo, esta además para indicarnos cual es el día de la semana por excelencia: este es el dia del Señor, el cual los Romanos llamaron: "dies solis" o "día del sol".


" Desde la nube llegaron estas palabras: «Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo.» "


Dios, el Padre, se manifiesta exteriormente, revelando su presencia por una voz. Él dice claramente: "Este es mi Hijo Amado, escuchenlo" (Mc. 9:7). Esto es lo que nosotros hacemos, siguiendo a los Apóstoles, cuando nostros participamos en la Eucaristia dominical: nosotros escuchamos la Palabra de Dios, para recibir la Santa Eucarístia con mayor preparación, asi de esta manera podemos tener mas frutos para el bien de toda la Iglesia. Esta es nuestra vocación entera como Cristianos: Dios nos toma con Él en Cristo, así como Pedro, Juan y Santiago, por que, escuchando su Palabra, meditandola dentro de nuestro corazón, nosotros podríamos llevar el fruto en abundancia a través de la practica de la obediencia de Fe. Que, a través de María, nuestro modelo de obediencia y Fé, el día del Señor sea para nosotros el día más hermoso de nuestra vida, el día en el cual el Señor Jesús es transfigurado ante nosotros en la Presencia del Padre que esta en el Cielo!