Homilía para el vigésimo primero Domingo del Año - Año B - Jn. 6:60-69


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" Al escucharlo, muchos de discípulos de Jesús dijeron: «Este lenguaje es muy duro. ¿Quién querrá escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos criticaban su discurso, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes?... El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quienes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.»


" Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. Jesús pregunto a los Doce: «¿Quieren marcharse también ustedes?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.» "




Homilía:


" Al escucharlo, muchos de discípulos de Jesús dijeron: «Este lenguaje es muy duro. ¿Quién querrá escucharlo?» "


En el Evangelio de hoy, aquellos que están en desacuerdo con Jesús no son personas que nunca han creído en él, sino que sino que algunos son sus discípulos, varios de los cuales, después de haber estado siguiendo al Maestro de la Vida por un tiempo, lo abandonan y dejan de acompañarlo. Así, esta lección es una que trata a los creyentes, una lección que nos advierte de nuestra debilidad: como los discípulos quienes abandonaron al Señor, nosotros podríamos también ser tentados par dejar el camino de la Fe! ¡Pero no estemos asustados! En cambio, dejemos ver que remedios Jesús piensa poner a nuestra disposición para mantenernos lejos del tropiezo!


" Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos criticaban su discurso, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes?...» "


El primer remedio proporcionado por Jesús es una advertencia que, después, nosotros podemos encontrar cosas o eventos que serán aun más difíciles para nosotros creer. Así, si nosotros ya creemos que Jesús es el Pan de Vida que ha venido del Cielo, en esto está nuestro mayor interés de permanecer firmes en esta creencia, porque esto es lo que nos permitirá después en creer en algún otro evento que Jesús pudo lograr en persona. Así, los discípulos del Señor fueron invitados para permanecer firmes en su creencia en el Pan de Vida, porque esto es lo que les permitirá a ellos, después, para creer en la Ascensión de Cristo.


" Y agregó: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» "


El segundo remedio proporcionado por Jesús es un recordatorio del Amor del Padre, para todos aquellos que van a su Hijo. Así, si nosotros ya hemos ido hacia Jesús y creído en Él, esto es porque, en su misericordia infinita, el Padre nos envió a su Hijo. Si nosotros creemos en Jesús, el Pan de Vida que ha venido del Cielo, esto es porque el Padre nos ama infinitamente. Así, que el Amor del Padre por nosotros sea el motivo de nuestra perseverancia en nuestra fe en Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Pan de la Vida eterna y altísima Redención a través de la Cruz de Madera!


" Jesús pregunto a los Doce: «¿Quieren marcharse también ustedes?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.» "


La fe de Pedro y de los Apóstoles es el tercer remedio dado a nosotros por Jesús, para que podamos perseverar en la fe. Otros antes que nosotros creyeron en el Pan de Vida, otros creyeron en el Hijo de Dios encarnado quien da su vida para la salvación del mundo! Hoy nuestra fe, no se construye en la arena sino en la roca: en Pedro! Y Pedro está siempre con nosotros, la fe de Pedro nos acompaña hoy así como mañana: el Papa está siempre allí para apoyar y proteger nuestra fe! Así, después que el Papa San Leo el Grande había proclamado su declaración concerniente a las dos natularezas - la divina y la humana - de la persona de Cristo, aquellos quienes escucharon sus palabras exclamaron: " ¡Pedro ha hablado a través de la boca de Leo!"


" «Y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.» "


Jesús es el Santo de Dios! Él entra a nosotros para santificarnos y hacernos hombres nuevos, para permitirnos participar en su propia vida! ¡Así, que recibámoslo con amor, fe y esperanza! Recibamos la Santa Eucaristía para que fortalezca nuestra fe en este Pan que ha venido del Cielo y que salva el mundo! Que la Santísima Virgen María nos ayude para creer siempre en su Hijo Jesús!