Homilía para el primero Domingo de Cuaresma - Año B - Mc. 1:12-15


por el

Canónigo Daniel Meynen
 
 

" Enseguida el Espíritu empujó Jesús al desierto. Estuvo cuarenta días en el desierto y fue tentado por Satanás. Vivía entre los animales salvajes y los ángeles le servían. Después de que tomaron preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Decía: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva.» "




Homilía:


" Enseguida el Espíritu empujó Jesús al desierto. "


Jesús es este Hombre, guiado por el Espíritu para manifestar y comunicar a todos los hombres la Palabra de Dios que El es en persona. Jesús es Dios y Hombre. Es siempre desde esta perspectiva que nosotros debemos de contemplarlo y escucharlo. Cuando Jesús vive y nos habla, nosotros nunca debemos perder de vista el divino aspecto de su persona, el divino aspecto que es fundamental y esencial, y muy importante! Recordemos que la divinidad de Jesús es a menudo puesta en duda, y ha sigo negada muchas veces durante siglos desde el inicio de la Iglesia. ¿No es esta divinidad la que los Judios mismos, la mayoria de ellos, han rechazado? y ¿No fue el primer y más importante hecho que causó que Jesús fuera entregado a su ejecutor y crucificado? ¿No dijeron audazmente los Judíos a Pilato en persona: "Nosotros tenemos una Ley, y según esta ley, debe morir, pues se ha proclamado Hijo de Dios" (Jn. 19:7)?


" Enseguida el Espíritu empujó Jesús al desierto. Estuvo cuarenta días en el desierto y fue tentado por Satanás. "


El Jesús quien va al desierto, guiado por el Espíritu, es Dios mismo quien va al desierto a encontrarse con Satanás. Pero Satanás es segado por su orgullo, y, cuando conoce a Jesús, el no ve a Dios en Él: el solo ve al hombre, o al menos, él quiere persuadirse a si mismo, a cualquier costo, debido a su incurable ceguera, que lo cual él ve es un hombre, y nada que un hombre. Satanás le dice además a Jesús: "Si tú eres el Hijo de Dios..." (Mt. 4:3 y 4:6), pero él no cree esto: Satanás ya está condenado, y si él creyera que Jesús es el Hijo de Dios, él habría sido inmediatamente justificado, puesto que, como San Pablo dice (cf. Rm. 1:17), es por la fe que nosotros somos justificados. No Satanás - y esto es además verdad por quienes son seducidos por él - no cree en la divinidad de Jesús. Y por esto él tiene la audacia temeraria de decirle a Cristo, mostrándole el mundo entero: "Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras." (Mt. 4:9) No, Satanás no cree que Jesús sea Dios: el ve en Él solamente a un hombre, el que fue rechazado por su propio pueblo y crucificado para ellos.


Jesús quien es Dios, es guiado dentro del desierto por el Espíritu. Pero es, como Hombre, que él es tentado por Satanás. ¡Qué magnífico y valeroso ejemplo para nosotros! Jesús, nuestra luz, nuestro camino, nos enseña su ejemplo: Él está ahí para instruirnos, para enseñanos el camino a seguir, el de resistir al Mal y todos lo que el encarnan. Jesús, guiado dentro del desierto por el Espíritu, quiere ser tentado por Satanás para mostrarnos que la Victoria ya está ganada en Él y a través de Él, para la Gloria de su Padre Todopoderoso!


¿Que es lo que debemos hacer para resistir las tentaciones, si no que estar unidos a Cristo, ser uno con Él, pertenecer a Él, pertenecer a Dios en Cristo, a través de El, y para El? Por que la Victoria está en Él y no en otro! Y tan pronto como pertenezcamos a Dios, ya no perteneceremos a Satanás, ya no perteneceremos a aquellos que no creen en la divinidad de Jesús. Así que es esto lo que debemos hacer y debemos desear hacer ardientemente: nosotros debemos de creer en el Hijo de Dios, nosotros debemos de creer que Jesús es Dios. Esto es lo que San Juan incansablemente repite en su primera epístola, la cual es un catecismo admirable de la Fe cristiana más pura y más límpida: "La victoria en que el mundo ha sido vencido, es nuestra Fe." (1 Jn. 5:4)


" Después de que tomaron preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. "


Después de haber sido tentado por Satanás en el desierto, Jesús comienza su predica en Galilea, llamando a sus primeros discípulos, entre quienes estaba Pedro, y realizando su primer milagro en Caná. Luego él estuvo por un tiempo en Judea, alrededor del tiempo pascual. Pero, después que Juan Bautista fuera arrestado, Jesús dejó Judea y regresó a Galilea. Y fue allí que el evento que hoy menciona el Evangelio toma lugar: "Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios."


" Decía: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva.» "


En el momento que Jesús dijo: "El tiempo se ha cumplido", fue verdaderamente en ese preciso instante que su ministerio se manifiesta y su fama comienza a esparcirse. Es fue cuando él cumple la Voluntad de su Padre: para hacerlo publico y reconocido la presencia de la divinidad encarnada, de la divinidad de quien había venido entre los hombres a redimirlos y hacerlos partícipes de la vida que no tiene fin, de la vida que es una vida completa, divina, sobrenatural! Jesús viene a revelar al mundo entero el gran misterio de la Encarnación, y llamar a todos los hombres a seguirlo en esto apostolado... Pero ellos deben de seguirlo hasta su muerte en la Cruz! Pongamos mucha atención: el ministerio de Jesús no es un ministerio fácil de llevar! Para ser un apóstol que sigue a Cristo, supone que uno ha decido firmemente cambiar su vida, cambiar sus maneras y hábitos: "Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva."


" «Crean en la Buena Nueva.» "


Está todo allí. Si nosotros creemos, sí verdaderamente creemos, es decir, si nosotros nos pegamos a Cristo, siguiéndole, renunciando nuestros malos caminos, entonces seremos salvos! Satanás, sería conquistado por nosotros, que pertenecemos a Cristo, y el tiempo se cumplirá en verdad para nosotros, y entonces nosotros viviremos de la misma vida de Dios, la cual brilla a lo largo del mundo entero a través de la presencia del Espíritu, el Espíritu de Cristo, enviado por el Padre para liderarnos y guiarnos!


Pero sobretodo, si nosotros creemos en el evangelio, seremos fieles a Dios, como María, la primera de todos los creyentes y su modelo en la Fe! Entonces, nosotros podemos llamarnos bendecidos, como la Virgen María y el Apóstol Pedro. El Señor estará dispuesto en decirnos: "Bendita ella, quien ha creído" (Lc. 1:45) o "Bendito eres, Simón..." (Mt. 16:17) Que María y Pedro nos ayuden a través de su poderosísima intercesión, para la Gloria de Dios y la salvación del mundo!