Homilía para el decimoctavo Domingo del Año - Año B - Jn. 6:24-35


por

el Padre Daniel Meynen
 
 

" Al ver que ni Jesús, ni sus discípulos estaban allí, la gente subió a las barcas y se dirigieron a Cafarnaún, en busca de Jesús. Al encontrarlo al otro lado del lago, le preguntaron: « Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí? »


" Jesús les contestó: « En verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan, no porque han visto signos, sino porque han comido de los panes hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. »


" Entonces le preguntaron: « ¿Que tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? » Jesús les respondió: « La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado. » Ellos entonces le dijeron: « ¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: 'Pan del cielo les dio a comer.' » Jesús contestó: « En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. » Entonces le dijeron: « Señor, danos siempre de ese pan. » Jesús les dijo: « Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. » "





Homilía:


" Jesús les contestó: « En verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan, no porque han visto signos, sino porque han comido de los panes hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre... » "


¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Viene El para alimentar nuestro cuerpo, o más bien para satisfacer las necesidades de nuestra alma, necesidades de las cuales nosotros no conocemos muy bien, necesidades que Jesús vino a manifestar a través de su vida entera, y sobre todo a través de su muerte en la Cruz? Es importante responder correctamente a esta pregunta: nosotros debemos ver dentro de nuestra conciencia y averiguar si nosotros verdaderamente buscamos satisfacer las verdaderas necesidades de nuestra alma, y no nuestros deseos que son meramente personales, que pueden ser legítimos pero los cuales tienden a llevarnos actuar de una manera desordenada, y no en conformidad con la voluntad de Dios para nosotros. ¿Trabajamos nosotros solamente por la comida perecedera, o más bien trabajamos nosotros además suficientemente para la comida que permanece para vida eterna?


" Entonces le preguntaron: « ¿Que tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? » Jesús les respondió: « La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado. » "


¡Esto lo dice todo! El Trabajo de Dios es creer en Él quien el ha enviado, creer en Jesús el Hijo de Dios, creer en Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre! La fe es un contacto, una virtud sobrenatural que nos permite unir nuestro ser al amor de Cristo. Así, nuestra fe nos coloca constantemente en un doble dominio: el de Dios y el del Hombre. Porque, otra vez, Cristo es al mismo tiempo Dios y Hombre, y el que se una la persona de Cristo siempre se encuentra colocado en este doble dominio de la divinidad y de la humanidad. Pero como Dios está primero en todas las cosas, desde que él trasciende todas las cosas, sigue que él quien, a través de la fe, se une a Cristo, debe alinear como su prioridad las necesidades de su alma, este elemento de la persona humana que no se nutra con el pan terrenal, sino con el pan del Cielo!


" Ellos entonces le dijeron: « ¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: 'Pan del cielo les dio a comer.' » Jesús contestó: « En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. » "


Los Judíos, en el desierto, recibieron algo para comer: ellos recibieron el maná milagroso, ellos encontraron comida para esta vida terrenal gracias a la intervención del propio Dios! La Providencia esta siempre ahí, cuidándonos y proveyéndonos todas nuestras necesidades, principalmente nuestras más urgentes necesidades, pero también a veces aquellas que son menos urgentes. Dios siempre ha mirado sobre aquellos que se confían en Él con fe y amor! ¿Pero como podremos nosotros reconocer esta acción de la Providencia sin la gracia de Dios, sin la acción de Dios en nosotros que nos ayuda para ver la acción del Señor en nuestra vida? ¿Cómo podremos nosotros dirigir nuestra vida hacia las cosas del Cielo sin la ayuda de esta gracia de gracias que es Cristo en persona? Así como Jesús reveló a los Judíos de su tiempo la acción de Dios en su vida cotidiana, en la misma manera, él nos enseña a reconocer, poco a poco, como el tiempo pasa, que su Padre esta incesantemente trabajando para prodigarnos su amor y su ayuda!


" Entonces le dijeron: « Señor, danos siempre de ese pan. » Jesús les dijo: « Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. » "


¡Juntos, a la invitación del Señor, vamos a Él! Porque él nos dice: " El que venga a mí, no tendrá hambre!" Así, cuando el sacerdote presenta la hostia sagrada, diciendo: "¡Este es el Cordero de Dios quien quita los pecados del mundo! ¡ Dichosos los invitados a la cena del Señor!," Vamos hacia el Señor para llenar nuestra hambre y satisfacer los deseos reales de nuestra alma, los que Dios quiere ver en nosotros para la perfección de esta imagen, su imagen, que él ha inscrito en nuestra persona entera! Pidámosle a María esta gracia, pidámosle a la Mediadora de todas las gracias que nos ayude a poder creer sinceramente en Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre!