Homilía para el decimosexto Domingo del Año - Año B - Mc. 6:30-34


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Jesús les dijo: «Venid también vosotros aparte, a un lugar retirado, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar despoblado.


" Pero la gente vio como se iban y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, Jesús vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. "




Homilía:


" Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. "


Él último domingo, nosotros oímos que el Señor envió a sus discípulos en misión. Ahora, nosotros oímos hablar del regreso de los misioneros y de su reunion con Jesús. Él había hecho arreglos para encontrarse con sus discípulos, porque él quería verlos otra vez y reunirse con ellos, para que, juntos, ellos pudieran continuar recibiendo la instrucción que necesitaban.


Aunque los discípulos enseñaron, sanaron enfermos y expulsaron demonios, ellos no hicieron esto en su nombre, sino en el nombre del Señor Jesús: los discípulos fueron intermediarios, ellos sirvieron como mediadores entre Cristo y los hombres y las mujeres a quienes ellos fueron enviados. La gracia que ellos recibieron para realizar su misión no es una gracia que es propiamente personal: es primero, sobre todo, una gracia para otros, una gracia para aquellos a quienes ellos van, trayéndoles las buenas nuevas de salvación.


Así, como esta gracia no es propia de ellos, ellos vinieron a dar cuentas de esto al Señor Jesús, el autor de todas las gracias: ellos vinieron hablarle a Él, acerca de todo lo que ellos habían hecho y enseñado durante su misión. La gracia de Dios regresa así a su autor: esto es como una acción de gracias, agradeciéndole a Cristo por todo lo bueno que fue cumplido, a través de esta misma gracia, la cual es todopoderosa en el Cielo y en la tierra! "Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado."


" Jesús les dijo: «Venid también vosotros aparte, a un lugar retirado, para descansar un poco.» "


El Señor mira sobre sus discípulos; el además nos cuida a nosotros. Jesús, quien es Dios, conoce lo que necesitamos. Y él nos provee nuestras necesidades en tiempo oportuno. Jesús no solo mira sobre las necesidades de nuestra alma: el esta además atento de las necesidades de nuestro cuerpo. Jesús conoce muy bien que sus discípulos han realizado una misión laboriosa y que un pequeño descanso seria beneficioso para ellos, especialmente desde que hay todavía muy trabajo por realizar, requiriendo un gran esfuerzo y más tiempo. Por consiguiente, el Señor invita a sus discípulos a tomar un descanso.


Algunas veces nosotros trabajamos sin limites y hacemos mas de lo que somos capaces de hacer. Entonces algun evento, así, como cuando nos falta la salud, por ejemplo, nos recuerda que debemos de parar de trabajar, porque lo que es importante es el mantener moderación en todas las cosas, permaneciendo en un feliz medio, entre lo demasiado y no lo suficiente. Es inútil querer exceder nuestros limites: nosotros estamos inherentemente limitados, desde que nosotros somos criaturas.


Solo Dios no tiene limites, y esto es el porque El esta siempre trabajando (cf. Jn. 5:17). Así, si nosotros debemos descansar, esto no es solo para recobrar nuestra fortaleza, sino además es para recordarnos que Dios esta siempre trabajando, !incesantemente cuidándonos como un Padre lleno de ternura! Así, cuando nuestro cuerpo necesita descansar, esto nos hace pensar en la eternidad de Dios, de ahora en adelante donde no hay limites, !de ese resto interminable en la acción eterna de Dios!


" Al desembarcar, Jesús vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. "


Jesús mira encima de sus discípulos, él está atento a las necesidades de todos: Él es el buen pastor quien da su vida por sus ovejas! ¿Es que hay, un testimonio mas hermoso de su solicitud durante nuestra vida en la tierra que la donación de su cuerpo y de su Sangre , en la Eucaristía? Jesús viene en nosotros para darnos su gracia, una poderosa y benevolente gracia, una gracia que nos atrae hacia la eternidad del Cielo, ¡donde Dios esta incesantemente trabajando para darnos el descanso eterno en Él! ¡Pidámosle a Maria, nuestra Madre, para asegurarnos que nosotros recibamos dignamente la Eucaristía en este día: orémosle a ella y honrémosla con todo nuestro corazón para que la gloria de Dios pudiera extenderse a lo largo del mundo!