Homilía para el catorceavo Domingo del Año - Año B - Mc. 6:1-6


por el

Canónigo Dr. Daniel Meynen
 
 

" Al irse Jesús de allí, volvió a su patria, y sus discípulos se fueron con él. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y non están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.» Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. "




Homilía:


" Al irse Jesús de allí, volvió a su patria, y sus discípulos se fueron con él. "


Jesús predica las buenas nuevas del Reino a lo largo de Galilea, y, en el curso de su viaje, él va a su patria en Nazaret. Jesús está llevando su vida pública: él se dedica completamente a las cosas de su Padre, y está totalmente ocupado explicando, a través de las parábolas, en lo consiste este Reino de Dios del cual Él es el mediador, él interprete y el profeta! Jesús esta ocupado hablando del Reino de su Padre, él habla de la Patria celestial, la cual el promete, como una herencia para toda la eternidad, a todos aquellos quienes habrán creído hasta el final en su palabra, esta divina palabra que da la gracia! Es en este espíritu que Jesús regresa a su patria, no a la del Cielo, sino a la de la tierra. Consagrado a las cosas de su Padre celestial, él regresa al pueblo de su padre terrenal: José.


" Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada?» "


Cuando Jesús empieza a enseñar en la sinagoga, las personas que lo escuchan, notan que él no habla, o que no habla más, como él solía hacerlo cuando él estaba con ellos, cuando él llevó la misma vida que ellos llevaban, una vida terrenal y ordinaria, orientada hacia las cosas que son limitadas principalmente al bienestar transitorio y temporal. Pero desde este tiempo, Jesús había comenzado su vida pública, él había recibido el testimonio de su Padre y del Espíritu Santo en el día de su bautismo, él había llamado a él los discípulos, como Pedro y Andrés: él había manifestado a todos aquellos que él encontró, que él era el Maestro, el que enseña y quien tiene autoridad en el Cielo y en la tierra. Entonces, cuando él regresa a Nazaret, los habitantes estaban sorprendidos y asombrados: "¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada?"


" «¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y non están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. "


Jesús tenía primos, que fueron nombrados aquí y llamados hermanos: Santiago, Joset, Judas y Simón. Esta denominación de "hermanos" viene del lenguaje del narrador: aquí se refiere solamente a los primos, y no a los hermanos estrictamente hablando. Pero, todo esto nos indica que las personas de Nazaret estaban hablando de alguien a quien ellos conocían muy bien, sin la mas minima posibilidad de haberse equivocado con alguien mas. En verdad, los habitantes de Nazareth conocían bien a Jesús, pero ellos solo lo conocían de una manera humana. Ellos ven a Jesús, pero ellos se abstienen obstinadamente de ver algo mas del hombre que ellos conocieron en el pasado. Exteriormente, Jesús no había cambiado, o por lo menos, no mucho. Pero interiormente, el Espíritu Santo había impulsado a Jesús a testificar para la vida eterna que es él en persona: la moción interior que Jesús sentía dentro de sí mismo, le permite a El a manifestarse exteriormente todo lo que él es eternamente, en la presencia de su Padre en el Cielo. El exterior de Jesús es el mismo, su apariencia física es idéntica, y todavía hay algo nuevo a este ser que había sido creído que era absolutamente ordinario! "Y se escandalizaban a causa de él."


" Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.» "


Nosotros atribuimos a San Francisco de Sales el siguiente dicho: "Ningún hombre es santo para su criado." Esto significa que todos aquellos que están muy cerca de un hombre o de una mujer, a quien Dios llama para llevar testimonio de una gracia muy excepcional, no pueden no estar consciente del simple aspecto humano de este hombre o mujer, este aspecto humano tiendendo incesantemente a opacar la luz divina que esta siempre emanando de aquellos a quienes Dios llama a su servicio. Esto es lo que pasó primero con Jesús, nuestro modelo en la humildad y el desprecio. "Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio."


Está será nuestra lección para hoy: amemos a permanecer humildes y sufrir el desprecio con el Señor. Recibamos dentro de nosotros hoy este pequeño pedazo de pan, exteriormente no notable, pero que es el Pan de Vida, él quien es la Luz del mundo y quien vino a enseñarnos y salvarnos! Recibamos la Eucaristía hoy para ser los profetas y testigos de la Palabra, como Jesús: en la comunión de hoy, imitemos a María quien, a través de su fe muy pura, ¡fue la más grande de todos los profetas del Reino de Dios!